Rumbo a la quiebra
El gobierno comienza a tener serios problemas en sus finanzas públicas. Hay lentitud o torpeza en la ejecución de procesos y problemas de liquidez.
Lo primero se refleja con el desastre inacabado de la compra de medicinas. El fallo ha sido pospuesto al último día de este mes. Fallo, que no distribución. La a escasez se extenderá hasta fines de año. La megafarmacia fue una burla. El IMSS pospone cada año 128 mil cirugías. Mexicana no vuela. El Tren Maya no traslada pasajeros. En fin: la historia interminable.
Pero, abajo, se encuentra también un grave problema de finanzas públicas.
Para efectos prácticos —que no técnicos—estamos en un ciclo recesivo. Técnicamente, la recesión se libró por 0.16%. La inflación tuvo un pico la última medición: aún en rango, pero alerta. En un descuido nos vamos a un estancamiento con inflación: estanflación.
La inversión está paralizada. Nos ha salvado el consumo, pero eso no puede durar mucho.
Los programas sociales siguen a tope. Se aumenta su amplitud y se bajan las edades de beneficiarios en una demografía que envejece. La semana pasada se anuncia un incrementó del 9% al salario de maestros, retroactivo a enero, faltaba más.
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