La farsa: Primer Acto
Los nombres de las personas que quería el régimen que ganaran, los mexicanos muy bien informados los trasladaron a un acordeón para iluminar a los votantes. El ejercicio fue “un ejemplo para el mundo”, describió Sheinbaum. La lista de nombres que salió de Palacio Nacional vía WhatsApp a los gobernadores hace tres semanas, apareció en las guías repartidas en las calles en vísperas de la votación. Posteriormente, el Instituto Nacional Electoral confirmó que lo que estaba ahí escrito era ley: quienes querían en la nueva Suprema Corte de Justicia, resultaron electos.
De esta forma se consumó el Primer Acto de la farsa mexicana, una tragicomedia con consecuencias para el país. No hubo ninguna sorpresa en el grupo que recibió el mayor número de votos, salvo que las favoritas, Lenia Batres y Yasmín Esquivel, fueron superadas ampliamente por un desconocido para muchos, Hugo Aguilar Ortiz, pero muy cercano al presidente emérito, Andrés Manuel López Obrador, que lo metió en la contienda -y quizás lo llenó de votos- en agradecimiento que hubiera sido él quien le consiguió los derechos de vía del Tren Maya.
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