El amor en la 4T
Opinión de
Electrizado por las palabras que dedicó la Lay a su pareja, palabras tan plenas de sentimiento como son siempre las palabras de Benedetti, que es el bardo insignia de Morena, el Doctor Patán recordó que el origen mismo de nuestro movimiento, su sostén, su esencia, es el amor. Así nos lo enseñó nuestro líder, el Ex Quinto Presidente Más Popular del Mundo (EQPMPDM), hombre libre de odios, de inquina, de resentimientos, y –como hemos podido comprobar una vez, y otra, y otra más– pleno de eso, de amor, donde los haya. Digo, se nos ha olvidado, pero alguna vez el propio EQPMPDM dijo que nuestro país, una vez refundado por él, sería una “república amorosa”.
Bueno, pues estamos ya, como es palpable, sumergidos en el amor republicano. Pero podríamos estarlo en mucha mayor medida. Creo íntimamente que los compañeros del movimiento deberían prodigarse más con efusiones románticas tipo las de mi Lay o, antes, las de mi Irma Eréndira, la “hermosa guerrera”, y John “Doc Doc” Ackerman, que, recordaremos, pasaba a ser su “bálsamo”, su “medicina” y su “inspiración”. (No estoy seguro de que mi Doc Doc y mi Irma sigan siendo parte de este movimiento, pero su legado ahí queda.) ¿Que estás en sesión del pleno y de pronto, al fondo, te imantan el huipil vaporoso, los ojos azabache y el Cartier a juego de esa diputada surgida de las luchas sociales? Te lanzas a Twitter, o sea X, y te dejas ir: “Eres mi baluarte, mi insignia, mi barricada. Mi Segundo Piso. Mi todo”. ¿Que es el Consejo Nacional de Morena y de pronto se sienta, con esa camisa tejida y esa cabellera entrecana, galanazo otoñal como un Clark Gable del trópico ardiente, el compañero senador?
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