Proyecto portero: la jugada sucia que enfureció a palacio
Y es que el anuncio de la DEA llegó en el peor momento: justo cuando el Gabinete de Seguridad, encabezado por Omar García Harfuch, avanza en conversaciones con la Casa Blanca que podrían convertirse en uno de los acuerdos más ambiciosos de los últimos años contra el narcotráfico.
El problema no es menor. México sabe que la DEA opera con agenda propia, muchas veces más cercana a intereses políticos internos de Estados Unidos que a la estrategia conjunta con el gobierno federal.
Para colmo, señalan en la administración Sheinbaum, el embajador Ronald D. Johnson busca colarse en las negociaciones tras haber sido marginado, generando mayor ruido y confusión.
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