El fabuloso teatro de las encuestas
El mundo es un escenario, pero la obra tiene un pésimo reparto —Óscar Wilde
A Morena le encantan las encuestas. Les dan un aire democrático, como si todo dependiera de “la voz del pueblo”. Pero ya nadie se traga ese cuento. ¿Cuántas veces hemos visto que las cifras salen mágicamente a favor de quien ya estaba palomeado desde arriba?
Ahí está el ejemplo de 2020: Porfirio Muñoz Ledo denunció que la encuesta para elegir a Mario Delgado como dirigente estaba amañada. Y en 2023, Marcelo Ebrard —ni más ni menos que el canciller— salió a decir que el proceso que encumbró a Claudia Sheinbaum estuvo lleno de irregularidades. ¿Y qué pasó? Nada. La “metodología” es intocable. La encuesta en Morena no mide, ¿bendice?
Luego está la historia de los comités. Morena presume más de 71 mil en todo el país y presume músculo en Guerrero con más de dos mil. Muy bien. Pero, ¿alguien ha visto un informe público de qué hacen, de cómo se financian, de quién los supervisa? Nadie. Y cuando preguntamos, la respuesta es siempre la misma: silencio. Lo que sí vemos son líderes comunitarios que cuentan cómo esos comités sirven para acarrear votantes en campaña, no para representar a la gente. Es la vieja política con camiseta nueva.
La columna completa, aquí: