Morena en la lucha por el poder
Lo más cercano que tienen es la lejanía. Florestán.
A la presidenta Claudia Sheinbaum le sembraron una pregunta, del estercolero de Jesús Ramírez Cuevas, sobre la división en Morena, tema que por sus intereses personales está moviendo Noroña, en aras de acomodarse para el próximo sexenio del que dice será candidato presidencial.
Y la respuesta fue la lógica: la unidad del partido-movimiento, que es lo que necesita y contra lo que apuestan sus opositores internos que los hay, abrazados a la línea de López Obrador que fue quien los inventó, les dio cargos, recursos y los hizo trascender a un segundo gobierno como sus alfiles, aunque también tenga, más que rey y reina, príncipe, Andy, de los mismos apellidos y de quien se ha autodesignado legatario personal.
Pero lo que está claro, por lógico, es que la lucha por el poder solo se da donde éste existe, como ocurrió al interior del PRI, durante sus siete décadas de partido hegemónico, en el PAN, en sus doce años de presidencia y ahora en Morena.
La columna completa, aquí: