Noroña: no salen las cuentas
En estos días se ha revelado que adquirió una residencia en un predio de 1200 m2, en el pueblo mágico de Tepoztlán, Morelos. Una casa de descanso para los fines de semana con hermosa vista al Tepotzteco, tal como lo acostumbra la burguesía chilanga.
Lo que muestra Noroña es la mudanza de la vecindad en Leandro Valle en el Centro Histórico de la Ciudad de México a una casa en Tepotzlán de 12 millones de pesos; del traslado en transportes colectivos a dos vehículos marca Volvo, y lo más sorprendente: el ascenso se dio en apenas cuatro años porque en una entrevista en 2021, al tiempo que mostraba su departamento en aquella vecindad contó: “Yo aquí seguiría viviendo pero ya no quepo, necesito una casa nomás que no tengo dinero, por más que dicen tonterías de mí, no tengo para comprar nada”.
La columna completa, aquí: