De porros a porros y López Obrador
No hay porro bueno. Florestán.
La violencia en la clausura de la Comisión Permanente del Congreso de la Unión, el miércoles, es un retrato del envilecimiento del Poder Legislativo donde estaba, decían, la más alta tribuna de la Nación, y desde los tiempos de Morena, y antes del PRD, se ha degradado.
De la violencia y violación de esos espacios, el referente es la toma de San Lázaro el 29 de agosto de 2006 por los lopezobradoristas para impedir que Felipe Calderón protestara como presidente de la República, que, como marca la Constitución, es el requisito esencial para asumir ese cargo.
Aquel fue el momento en el que en este siglo hemos estado más cerca de una crisis constitucional, pero contra lo que calcularon, Calderón apareció en la tribuna y en medio de la anarquía y la frustración, protestó el cargo, se terció la banda y se retiró como presidente constitucional de los Estados Unidos Mexicanos, frustrando la operación López Obrador.
De entonces acá hemos visto arrebatos violentos impropios de legisladores de todos los partidos hasta llegar al miércoles cuando la gestión impropia de Fernández Noroña como presidente de la Mesa Directiva, reventó en la Permanente con un acto vergonzoso de quien ha hecho del discurso violento y provocativo, y el infundio y la mentira, su modus operandi, chocó contra quien se adueñó del PRI por métodos ilegítimos, Alejandro Moreno.
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