Las capas de la justicia
Opinión de
El telar de las moiras de la historia mexicana es imparable. La otrora reforma judicial -ahora contenido constitucional-, empezó su vigencia. El 1 de septiembre, en todas partes del país, empezaron arribar a los tribunales las y los juzgadores de carrera electoral, y acá es donde las promesas de campaña, las buenas intenciones electorales, los airosos comerciales mediáticos, deben convertirse en soluciones prontas, justas y expeditas para ciudadanía.
Pero nuestra justicia tiene muchas facetas, capas y responsabilidades, que fueron confundidas, mezcladas y revueltas en el discurso vociferante de la reforma judicial. Se enredaron las demandas de seguridad y combate a la criminalidad con la responsabilidad de juzgar.
Y aun entre este vocablo tan extenso como es “juzgar”, la voracidad de la reforma y sus promotores la vaciaron de contenido. Mezclaron las responsabilidades del Tribunal Constitucional con las funciones de un juez penal. Olvidaron las funciones de distensión conflictual del juez civil, la certeza para los negocios de un juez mercantil, el papel reparador y equilibrador del juez laboral, y soslayaron la importancia para el tejido social de un juez familiar. Pero justo acá quiero hacer hincapié. La justicia familiar, según datos del Inegi, es la que en nuestro país abarca gran parte de la cartográfica de los juicios.
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