¿Los nuevos profetas?
Opinión de
La semana pasada escribí, queridos lectores, acerca del ambiente de exclusión e intolerancia que se ha normalizado en EEUU (y muchos otros países del mundo, obviamente) y de cómo el discurso de odio eventualmente lleva a los actos de odio, a la violencia.
Es un tema que me ocupa y me preocupa desde hace tiempo no solo por el impacto que tiene en las democracias más poderosas del mundo, sino porque veo a México también en ese espejo, si bien en nuestro caso es todavía un fenómeno que predomina en las élites.
En EEUU, donde el debate público se ha contaminado y las conversaciones son cada vez más complicadas y excluyentes, el asesinato de Kirk reveló su verdadero alcance: su activismo conservador-cristiano llegó a muchos sectores tradicionalmente ajenos a la política -particularmente los jóvenes-, y le permitió conformar un movimiento político-evangélico de grandes alcances y grandes ambiciones. Turning Point USA, la organización que fundó Kirk en 2012, cuenta con millones de seguidores en sus plataformas digitales y con un número creciente de grupos afiliados en universidades en todo EEUU.
La columna completa, aquí: