Señorío Tlaxcalteca… Zamudio quiere recuperar el poder
Opinión de Martín Ruiz
La salida del coordinador estatal del IMSS-Bienestar, Gabriel Gutiérrez Morales, abre nuevamente las esperanzas al disminuido Rigoberto Zamudio Meneses, secretario de Salud, para intentar recuperar el poder que ejerció al inicio del gobierno lorenista, donde disponía de presupuesto, plazas, cargos directivos y la complicidad del sindicato para manejar a su antojo esa dependencia.
A un año de que se concretó la transferencia de servicios médicos del estado a la federación, proceso que en gran medida supervisó y controló Gabriel Gutiérrez pese a las grillas, zancadillas y golpeteo que le lanzó Rigoberto Zamudio, el primer funcionario se despidió de Tlaxcala el pasado fin de semana para asumir una coordinación a nivel federal en el IMSS-Bienestar.
El anterior cambio debilitó y desmanteló a la poderosa Secretaría de Salud en manos de Zamudio Meneses, quien intentó en varias ocasiones apoderarse de la coordinación del IMSS-Bienestar, lo cual nunca concretó pese al respaldo de la mandataria, Lorena Cuéllar Cisneros y del secretario de Gobierno, Luis Antonio Ramírez Hernández, quienes en repetidas ocasiones acudieron a oficinas claves de la administración federal para lograr ese objetivo.
El principal obstáculo para que se llevara a cabo lo anterior ha sido Zoé Robledo Aburto, director general del IMSS, quien siempre ha tenido una pésima imagen y referencias de Rigoberto Zamudio como responsable de la Secretaría de Salud de Tlaxcala.
Entre los corrillos políticos se menciona que Robledo Aburto podría dejar en breve su cargo, situación que daría la pauta para que nuevamente se proponga al secretario de salud de la entidad para asumir la coordinación estatal del IMSS-Bienestar, hecho que para muchos sería una pésima decisión porque sí se revisa el desorden, la falta de personal capacitado y preparado que abunda en la dependencia estatal se comprobará que las clínicas y hospitales bajo el control del gobierno federal que medio funcionan bien se convertirán en poco tiempo en un naufragio.
El problema de abasto de medicamentos, materiales de curación y utensilios en hospitales y clínicas se mantiene y ahora esa situación también se ha hecho presente en los módulos dentales donde abundan los odontólogos recomendados, amigos o practicantes, quienes deben pedir a los pacientes que compren gasas, jeringas y hasta los amalgamas que se van a usar para poder ser atendidos.
La columna completa, aquí: