Señorío Tlaxcalteca… El órgano de la pureza y su arrogancia
Opinión de Martín Ruiz
Hoy existe una nueva casta divina en el Poder Judicial.
Se trata de los cinco inmaculados miembros del Órgano de Administración Judicial que son sencillamente son inaccesibles, incapaces de mezclarse con los mundanos magistrados, jueces y personal que labora en el Poder Judicial de Tlaxcala, porque pareciera que corren el riesgo de manchar su limpio plumaje.
Son los intachables defensores de la honestidad y la pulcritud que se han olvidado su pasado y su origen, al grado que algunos hasta ya no recuerdan sus tiempos de gigolos pero que pronto se los recordaremos. Son los que ahora no tienen tiempo para atender a nadie y menos para discutir y analizar el presupuesto, las necesidades y proyectos del Poder Judicial que en teoría se desarrollarán en el 2026.
Encabezados por el galán Sergio Pérez George, quien representa a la perfección al personaje cómico de televisión que creo Héctor Suarez y que es conocido como “El No Hay”, mismo que hizo todo lo posible por encontrarle un puesto a su Dulcinea y presumir que después de ser un simple chalán en la campaña, hoy es un hombre “poderoso” que ejecuta las órdenes de su verdaderos jefes, la gobernadora Lorena Cuéllar Cisneros y la titular de la Fiscalía General de Justicia de Tlaxcala, Ernestina Carro Roldán, se niegan a escuchar y atender a los magistrados y jueces.
No se sabe si a iniciativa propia o por una instrucción, Pérez George evita a todo costa recibir a las magistradas presidentas del Tribunal Superior de Justicia del Estado (TSJE) y del Tribunal de Disciplina Judicial de Tlaxcala (TDJT), Fanny Margarita Amador Montes y Violeta Fernández Vázquez, respectivamente, quienes han solicitado audiencias para conocer detalles de los presupuestos y de las acciones que se emprenderán el siguiente año.
Ambas ya declararon a los medios de comunicación que no tienen ningún conocimiento del presupuesto del próximo ejercicio fiscal ni tampoco tuvieron la oportunidad de exponer sus necesidades y proyectos, porque sencillamente nadie les otorgó esa posibilidad, de ahí que sus ideas y planteamientos han dejado de ser relevantes.
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El órgano de la pureza y su arrogancia – Señorio Tlaxcalteca