Señorío Tlaxcalteca… Gobierno de Cuéllar entra en Terapia Intensiva
Opinión de Martín Ruiz
«No hay plazo que no se cumpla, ni deuda que no se pague»
En los últimos estertores de su administración —menos de dos años para el fin—, el gobierno estatal de Tlaxcala, encabezado por la gobernadora Lorena Cuéllar Cisneros, enfrenta una crisis de legitimidad que parece irreversible.
Como un paciente en cuidados intensivos, el sexenio que prometía transformación y estabilidad se debate entre el colapso de su imagen pública y una serie de escándalos acumulados que han erosionado la confianza ciudadana.
El detonante más reciente: el vandalismo perpetrado contra la Cápsula del Tiempo, un símbolo emblemático —y controvertido— de los festejos por los 500 años de la fundación de la ciudad de Tlaxcala, que fue profanada el sábado 8 de noviembre con pintas que acusan directamente a la mandataria de nexos con la delincuencia organizada y exigen la revocación inmediata de su mandato.
Tratar de ignorar la trascendencia de los hechos, victimizar a la gobernadora o, peor aún, reducir el vandalismo a un mero incidente delictivo de jóvenes expresando su rechazo al gobierno sería un gran error. Lo que sucedió ese día no es cosa menor; para nada. Es una muestra pública del hartazgo social que inunda la actual administración estatal. Las mediciones de opinión así lo demuestran.
Lo que ocurrió en el bulevar Revolución de la capital estatal ha sido calificado por autoridades locales como un acto de «vandalismo premeditado». Imágenes captadas por el Centro de Comando, Control, Comunicaciones, Cómputo e Inteligencia (C5i) muestran a al menos cinco jóvenes realizando las inscripciones con aerosol rojo y dejando mensajes denunciantes en cartulinas sobre la estructura de la cápsula, sellada apenas un mes atrás durante una ceremonia oficial que ya generaba críticas por su opacidad en medio de la precariedad económica del estado.
Las pintas, que incluyen frases demoledoras como «Cuéllar narcogobernadora», «Muerte a la clase política, es tiempo del pueblo, no del capital», «No más estado proxeneta» y «Revocación del sistema (mandato)», no sólo manchan el monumento diseñado para preservar «el Tlaxcala del futuro» hasta su apertura en 2075, sino que encapsulan el descontento generalizado que ha marcado el ocaso de esta administración. Horas después del hecho, brigadas gubernamentales procedieron a la limpieza de las inscripciones, pero el daño simbólico parece irreparable.
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Gobierno de Cuéllar entra en Terapia Intensiva – Señorio Tlaxcalteca