México mediocre, con protocolos pero sin procesos
Opinión de
La frase de moda de los últimos tiempos, cuando estalla una crisis en cualquier rincón de México, es: “de inmediato se activaron los protocolos”. Es una especie de mantra oficial que se creó desde los terremotos y que se ha establecido como la línea de flotación discursiva para cualquier dependencia de gobierno. ¿Estalla la pirotecnia? Se activan los protocolos. ¿Se inunda el Metro? Se activan los protocolos. ¿Se vuelca una pipa con gas? Se activan los protocolos
Los protocolos son la salvaguarda de cualquier burócrata en problemas. Es un recurso para hacer ver como profesionales a servidores públicos improvisados. Sin embargo, es altamente probable que muchos trabajadores del gobierno ni siquiera sepan cuál es el protocolo que aplica sino hasta que estalla la pipa, hasta que se inundan los autos o hasta que colapsa el Metro. ¿Y cuál es el protocolo? Llamar a los jefes. No más. A lo mucho, acordonar el área cuando hay sangre visible.
Pero el problema de México no es que existan o no protocolos, sino que carecemos de procesos básicos en un sinfín de actividades. Lo ideal sería que las pipas no vuelquen; que el Metro no se inunde; y que jamás estalle la pirotecnia. Y para eso se necesitan procesos, y legalidad; no protocolos.
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