Historias de impunidad
Opinión de
La corrupción en México goza de cabal salud. El sexenio pasado, el de López Obrador, el más corrupto en la historia de México, dejó escuela. Ya no hay pudor ni decoro, tampoco se intenta cuidar las formas ni guardar las apariencias. La impunidad que cobija la corrupción y excesos es sello de la 4T.
Con López Obrador se cometió el mayor desfalco en la historia del país: el huachicol fiscal. Un robo (según estimaciones del propio oficialismo) de más de 600 mil millones de pesos. También el segundo mayor boquete: Segalmex, un atraco que superó los 15 mil millones de pesos (el doble de la Estafa maestra, para ilustrar) y por el que ningún funcionario de alto nivel fue sancionado. Los casos son múltiples, y abarcan lo mismo las obras prioritarias del sexenio (Tren Maya, Dos Bocas, Tren Interoceánico…), que el círculo más íntimo del expresidente, comenzando por sus hijos, amigos y socios del Clan.
Tal cantidad de abusos normalizó la corrupción. De la austeridad solo quedó la narrativa, porque en los hechos el dispendio, los viajes de lujo, las casas de millonarios y el derroche se convirtieron en símbolo del oficialismo. Ya no se castiga, ni siquiera se persigue.
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