Ayer se acabaron varias carreras políticas
Opinión de
Las “corcholatas” fue el término popular, acuñado por el propio expresidente López Obrador, para referirse a sus “presidenciables”.
Ahí metió a sus amigos, correligionarios y aliados, que andaban destapándose para mostrar sus intenciones. Corría el año de 2023, un año antes de las elecciones.
Sheinbaum, Ebrard, Adán Augusto López, Monreal, Velasco y Fernández Noroña fueron los “medidos por las casas encuestadoras”, pero todos sabíamos que sólo había un gran elector, o en otras palabras, un único encuestado.
Fue la manera que nadie se saliera del huacal. Primero organizó cenas y encuentros en Palacio Nacional, y la instrucción fue muy clara: alcanzar un acuerdo político, para definir la candidatura sin fracturas.
Marcelo empujó para que todos renunciaran o pidieran licencia para separarse de sus cargos. Él sabía que estaba en desventaja. Pero la jugó magistralmente AMLO: repartió los puestos por adelantado.
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