El Bestiario…Arde la guerra de propaganda en Morena por la gubernatura
Opinión de Edgar García Gallegos
Mientras en la dirigencia nacional de los guindas escupen al cielo y se tragan la narrativa de que son diferentes a los pillos que gobernaron el país, en Tlaxcala, la sucesión todavía no empieza… pero ya huele a pólvora. Morena, el partido que presume disciplina y método, hoy se cuece en su propio caldo: bardas pintadas, volantes bajo la puerta, frases “espontáneas” repetidas como mantra y una guerra digital que no tiene nada de inocente. La carrera por la gubernatura de 2027 ya arrancó, aunque nadie quiera decirlo en voz alta.
De un lado, los mensajes que empujan el género y honestidad: “Es ella”. Del otro, la épica emocional: “Tlaxcala va con el corazón”. No hay logos, no hay firmas, no hay responsables. Pero tampoco hay dudas. Las calles ya tomaron partido y las redes hacen lo suyo, amplificando la confrontación entre los dos polos visibles del morenismo tlaxcalteca: el grupo de la senadora Ana Lilia Rivera y el del alcalde capitalino Alfonso Sánchez García.
Lo interesante no es solo la intensidad de la propaganda, sino su sincronía. Pinta de bardas en varios municipios, volanteo sistemático, notas armadas que se disparan como ráfagas, unas inflando encuestas, otras descalificando al adversario y las virtudes y defectos de cada uno. Nada improvisado. Nada ciudadano. Todo huele a operación.
En medio del fuego cruzado, el partido en el poder exhibe su talón de Aquiles: la estructura interna. Y, como telón de fondo, la pregunta incómoda: ¿qué papel juega la gobernadora? Porque en política, el silencio también toma partido.
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