Mexicanos de “segunda”
México ha sido históricamente un país de puertas abiertas. A donde han llegado personas de casi todo el mundo en busca de una nueva vida…
Vinieron algunos que nos han dejado mucho, y que en incontables ocasiones hicieron más que los que nacimos en esta tierra. En el deporte me quedo con un ejemplo grandioso, el del maestro Jerzy Hausleber, el padre de la marcha mexicana. Nueve medallas olímpicas quedan como un legado inalcanzable.
Y esa absurda posición de gritar a los cuatro vientos que los jugadores naturalizados convocados a la Selección Nacional deben de “marcar diferencia” me parece ridícula. “Diferencia” deben de marcar todos los llamados, nacidos en México, nacidos en Tumbuctú o en Tanpendécuaro.
Ser seleccionado nacional es un orgullo y aquellos que le juran lealtad a nuestra Patria y cantan nuestro Himno Nacional como propio, no lo hacen sólo por razones económicas o aspiracionales, o por esa otra estúpida “razón” de que en sus países de nacimiento nunca los llamarían.
No hay mexicanos de “primera” o de “segunda”. Los mexicanos por naturalización tienen derechos, pero también obligaciones como cualquier otro.
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