Defensor de dictadores
El que se supone que está “retirado”, no deja de aparecer para defender a sus amigos.
Hace un par de meses se indignó porque detuvieron al dictador de Venezuela, Nicolás Maduro. Ahora, apareció para pedir dinero y seguir financiando a otro criminal, Miguel Díaz-Canel, de Cuba.
Andrés Manuel López Obrador tiene claras sus prioridades. Primero va su pandilla; sus financiadores: los que le inyectaron gasolina a él y su movimiento. El expresidente que aseguró que terminando su sexenio no volvería a figurar, mintió. “Me retiro de la vida pública, ni en redes volveré a aparecer”, dijo. No fue verdad.
Su retiro es selectivo. Si tocan a uno de los suyos, brinca.
El que no dijo nada por heredar el sexenio más violento y corrupto; el que calló por los más de 200 mil homicidios; el que no tuvo una solo línea de solidaridad para las víctimas, jamás recibió a las madres buscadoras y hasta se burló de ellas; el que dejó colapsado el sistema de salud y todavía se dio tiempo de hacer chistes sobre ser mejor que Dinamarca; el que endeudó al país como nadie, volvió millonarios a sus hijos (y a los amigos de sus hijos) con las megaobras que nos cuestan un dineral a los mexicanos; apareció.
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