Opinión de Isael Pérez Olivier
Irónico, pero cierto. Una red de corrupción podría estar carcomiendo los cimientos de la Fiscalía Especializada en el Combate a la Corrupción de Tlaxcala y poniendo en jaque las carpetas de investigación —que se supone— se trabajan bajo extremo “sigilo”, convirtiendo a la instancia encargada de procurar justicia, en el mercado negro de información confidencial más exitoso y lucrativo de la administración estatal.
Sí. Damas, caballeros y personas de los géneros no binarios, todo apunta a “la posible existencia de prácticas irregulares particularmente relacionadas con el manejo de la información contenida en las carpetas de investigación por delitos de corrupción”. Una dinámica que se habría extendido a lo largo de distintos periodos en esa sacrosanta institución, pero de la que nadie quiere hablar.
Esta historia comenzaría —de acuerdo a información proporcionada por fuentes de digno crédito bajo la gracia del anonimato—, durante el desempeño de Gustavo Tlatzimatzi Flores y Adriana Delgado Bolaños, como titulares de la Fiscalía, cuando ambos encabezaron diversas actividades institucionales, entre ellas, las capacitaciones dirigidas a Direcciones de Seguridad Pública Municipal.
Esos encuentros formales para prevenir actos de corrupción, habrían servido como punto de contacto entre el personal de la Fiscalía y los mandos municipales. Pero es aquí, donde resalta el nombre de Adaluz N., una empleada de la Fiscalía, que estableció hábilmente vínculos con autoridades locales. Persona que, por cierto, “habría mantenido y mantiene cercanía operativa con distintos Agentes del Ministerio Público, lo que le ha permitido acceder a información sensible”. Y hasta ahí, todo bien. Nada extraordinario.
Sin embargo, durante la gestión de Domingo Tamalatzi Rodríguez, se reporta la participación de esa misma funcionaria en reuniones de trabajo con autoridades municipales, lo que habría reforzado también su presencia en circuitos de información institucional. Espacios —en los que al parecer— “se habría configurado un esquema de acceso y aprovechamiento indebido de información contenida en carpetas de investigación”.
¡Ajá!. “Información que no solo habría sido utilizada para alertar o beneficiar a actores municipales bajo investigación, sino que incluso se habría filtrado directamente A PERSONAS CONSIDERADAS “OBJETIVOS” DE LA PROPIA FISCALÍA”.
Además, los señalamientos apuntan a que esa misma persona “habría operado un esquema irregular de comercialización de información contenida en carpetas de investigación, iniciadas a mandos de seguridad pública municipal”. Versión, que ubica el origen de dichas prácticas en la administración de Ricardo Sánchez Ramírez, quien asumió la titularidad de la FECC el 9 de septiembre de 2022, periodo en el que se habrían producido despidos en la Fiscalía por presuntas anomalías en el resguardo y manejo de información sensible.
Tan evidentes fueron las filtraciones, que algunas servidoras públicas fueron separadas de sus respectivos cargos, por las presuntas irregularidades relacionadas con el uso indebido de información. No obstante, la misma Adaluz N., no habría sido sujeta a medidas similares, “debido a la protección de la que goza por su estrecha cercanía e influencia con los fiscales en turno”. ¡Claro!, porque como suele pasar en estos casos, la lealtad personal y la alineación con mandos superiores, siempre tendrán su recompensa —y, por lo tanto— un mayor peso que los criterios estrictamente institucionales, incidiendo en la permanencia y proyección de ciertos perfiles dentro del servicio público, aunque cuenten con un historial cuestionable.
Como en el caso de Brenda N., identificada como Agente del Ministerio Público, adscrita también a la Fiscalía Anticorrupción, quien habría generado incomodidad al interior de la institución. Pues a ella “se le atribuyen presuntas prácticas irregulares consistentes en la gestión indebida de audiencias, así como el acceso y posible filtración de información contenida en carpetas de investigación a favor de las defensas particulares”.
Por esas acciones, víctimas y asesores jurídicos sostienen que, dada su posición como Ministerio Público —encargada de la conducción de las investigaciones y del ejercicio de la acción penal—, dichas conductas resultarían especialmente delicadas, “al implicar un eventual uso indebido de facultades institucionales y del acceso privilegiado a información estratégica. Prácticas que no serían aisladas, sino parte de una dinámica más amplia dentro de ciertos circuitos operativos, donde la información podría ser utilizada con fines ajenos a la procuración de justicia”. Y “Ello tendría como finalidad la obtención de beneficios económicos personales”. Pues sí. —Lo sospeché desde un principio—.
Híjole, no sé. Pero de confirmarse este tipo de prácticas, resultaría abiertamente contradictorio con la finalidad institucional de combatir la corrupción en el sexenio de la mujer más votada de toda la historia del mundo mundial. ¿O me equivoco señora gobernadora y señora Fiscal General de Justicia del Estado?.
Pregunto. Algún día habrá consecuencias por las graves faltas en el ejercicio de la función pública. ¡Ajá!, pienso lo mismo, quizás en este caso sí, pero no por la fuga de información, sino porque la lana que entra por mercar con datos confidenciales, no llega hasta arribototota donde se le quita el pecado original…
—Hasta aquí mi reporte, Joaquín. Regresamos contigo al estudio—.
¡Se tenía qué decir y se dijo!
Las breves de la semana…
La comunicación social del gobierno del estado de Tlaxcala, dirigida y orquestada por Antonio Martínez Velázquez, resultó ser un gran fiasco. Sí. Le hablo del mismísimo vocere que se vendió como una panacea en el manejo de la imagen institucional, pero que no fue más que otro rotundo fracaso de la mandamás que no solo sigue en los últimos lugares del ranking nacional de gobernadores —sino que ahora— hasta la tildan de “Pendeja” en medios nacionales. Bueno, al menos lo hizo Carlos Alazraki —y con justificada razón—, tras analizar la forma tan desquiciada con la que mandó a agredir a campesinos y transportistas que mantenían un bloqueo en la carretera federal México-Veracruz, a la altura de Nanacamilpa. Pues para qué les digo que no, si sí…
Confirmado, otra promesa incumplida. No habrá Nuevo Hospital de la Mujer, solo una pinche remodelación al obsoleto y actual nosocomio. No sé cuántos millones de dólares van a decir que invirtieron en eso, pero lo que sí sé, es que solo le darán una manita de gato con pintura, cambio de algunos plafones y contactos de luz. Pero no se enoje Usted, y mejor disfrute lo votado…
Hasta la próxima. Y ojalá para entonces “Ana Goku” ya haya solicitado su licencia al cargo en el Senado —y no solo sea temporal sino definitiva—. ¿O es qué acaso no se siente segura de ser la elegida por los Dioses de Morena?…