Señorío Tlaxcalteca… Armando Contreras no garantiza la imparcialidad
El gobierno inventa su propia oposición
Opinión de
Se dice que en política no existe el espacio vacío. Cuando se presenta alguno rápidamente es llenado por alguien. En Sinaloa hay un amplio espacio que no ha podido ser ocupado por los partidos políticos que se dicen contrarios al régimen. Dada esta situación, desde el gobierno estatal se puso en marcha una estrategia para crear su propia oposición rumbo a la contienda del 2027.
Como es lógico suponer, el ejecutivo estatal tiene un interés político muy evidente: quiere nombrar a su sucesor. Y está trabajando para ello. Ha sido notorio que sus preferencias son Enrique Inzunza, Juan de Dios Gámez, Tere Guerra y Graciela Domínguez, en ese orden. Las circunstancias finales determinarán quién de ellos logrará convertirse en el candidato oficial a gobernador para las elecciones del próximo año. Cualquiera de estos garantiza la continuidad y los intereses del gobernador saliente.
Pero en estos casos, la gran preocupación para el ejecutivo estatal es lo que pueda hacer la oposición para arrancarle el poder. Por eso, siempre está tratando de cooptar dirigencias partidistas opositoras y liderazgos políticos sociales que, en un momento dado, pudieran convertirse en una amenaza para la continuidad política. Se trata de eliminar cualquier riesgo.
Pero en esta ocasión, todo indica que al ejecutivo estatal se le pasó la mano. Tiene bajo control a los partidos opositores, y éstos ni siquiera tienen verdaderos aspirantes a ser candidatos a gobernador. Ninguno de los nombrados hasta ahora están en condiciones de ganar una elección, pues carecen totalmente de competitividad electoral. Solo serían candidatos testimoniales.
Es decir, la oposición está dejando vacío un importante espacio político, y el partido oficial, Morena, tomó la decisión de llenarlo. Para ello también habilitó a Imelda Castro como aspirante a gobernadora. La estrategia es sencilla, pero muy efectiva: Imelda sería la “oposición” al gobernador de Sinaloa, y con ello atraería el voto de múltiples grupos de ciudadanos que también son opositores a Rocha Moya. A final de cuentas los votos tomarían un mismo cauce.
Por eso vemos que, en el escenario político actual, lo único que se observa es una contienda de Morena contra Morena. Los demás partidos están borrados. Por una parte, el ejecutivo estatal promueve a los morenistas Inzunza, Gámez, Guerra y Domínguez. Ellos ya realizan un amplio trabajo de proselitismo electoral. Por otra parte, en una supuesta actitud de ser contraria al gobernador, Imelda Castro se moviliza por la entidad promoviendo su propia candidatura, apoyada por Morena nacional.
En el 2027 se llevará a cabo un ejercicio democrático muy sui generis: el gobierno y Morena dirán a los electores que pueden elegir libremente quién será su candidato, siempre y cuando sea una de sus propuestas. Es decir, los cuatro del ejecutivo estatal, más otra opción de Morena-nacional. Al final serán los mismos y, gane quien gane, una vez más Morena tendrá el control del gobierno de Sinaloa. Habrá más atole con el dedo.
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