Señorío Tlaxcalteca… La guerra intestina de Morena en Tlaxcala
La renovación moral de Morena
Se tardaron siete años y pico en ponerse vigilantes. Más o menos hasta que un gobernador morenista, bróder del mismo licenciado que nos iba a salvar de la podredumbre del sistema político, al que se suman un senador y un alcalde del mismo partido, más otros siete funcionarios, fue acusado por los vecinos de una alianza de años con el crimen organizado, alianza que incluyó el secuestro masivo de opositores en la elección, a mayor gloria de la izquierda.
No tomen esto, colegas, como una crítica. Al contrario: felicidades. La patria necesita de vigilantes, aunque sea ocho años después. Ahora bien, ¿hablar de una necesaria renovación moral de Morena para que regrese a sus orígenes, a los principios que le dieron lugar?
El movimiento fue fundado por un hombre que saboteó pozos petroleros, mismo hombre que inventó un fraude, que ocupó Reforma y el Zócalo en nombre de ese fraude, y que nos quiso engañar con cajas vacías de supuestas pruebas.
Luego, pronto, el movimiento sumó a Napito, Bartlett o el Cuau, e intentó sumar, ahí les encargo, al mismísimo Carrillo Olea; vio cómo se desarrollaba el desfalco antológico en Segalmex, que concluyó en que al director le dieron chamba en Gobernación; pactó con los Yunes; puso a cargo de la seguridad pública de Tabasco al sujeto que encabezó al crimen organizado en aquellas tierras, sujeto muy metido en el huachicol, es decir, en el escándalo de 600 mil millones que dejó a Segalmex convertido en un juego de niños, y al que acompañaron la explosión de Dos Bocas o el descarrilamiento del tren, con un buen número de personas muertas. Sin mencionar que todos vimos, chairo, lo que hiciste el verano pasado: el de las vacaciones de lujo.
Mi punto es, colegas, ¿pues qué Morena vieron? ¿Exactamente en qué momento les parece que vivió conforme a los principios de la honestidad y la austeridad juarista que tanto proclamaba? En efecto: en ninguno. No hay adónde “regresar”. No hay renovación moral posible, porque una renovación significaría la desaparición del movimiento. Moriría su esencia.
@juliopatan09