Señorío Tlaxcalteca… La guerra intestina de Morena en Tlaxcala
Señorío Tlaxcalteca… La guerra intestina de Morena en Tlaxcala
Opinión de Martín Ruiz
Con la vara que mides seras medido.
Los lorenistas deberían repasar una y otra vez ese refrán que en pocas palabras significa que el trato, juicio o acciones que aplican a los demás serán utilizados con ellos.
Lo anterior viene a colación por la embestida que se ordenó de la oficina principal de Palacio de Gobierno contra el ex presidente municipal de Tlaxcala, el morenista Jorge Corichi Fragoso, quien hoy pareciera enfrenta por consigna un proceso penal por presunto desvío de recursos públicos.
Más allá de que existan pruebas y elementos contables y legales para que el ex alcalde capitalino de Morena sea el primero en ser perseguido por un gobierno estatal y municipal emanados del mismo partido, lo preocupante es que el caso más que ser un asunto legítimo parece ser una instrucción que para muchos tienen indicios de ser una venganza.
En el proceso penal se ha utilizado la estructura de la Fiscalía General de Justicia del Estado, del Congreso del Estado y del Órgano de Fiscalización Superior para “castigar” los excesos y abusos del rebelde ex edil, pero tal medida es a todas luces selectiva porque en otros casos similares en donde también hay pruebas de presuntos actos de corrupción no se actúa igual y mucho menos se integran las carpetas de investigación.
En otra entrega le comenté que el expediente de Jorge Corichi se desempolvó como una medida desesperada para apuntalar las aspiraciones del actual alcalde capitalino, Alfonso Sánchez García, pues sus brillantes asesores y coordinadores de su campaña para convertirse en el candidato de Morena al gobierno de Tlaxcala, le recomendaron llevar a la cárcel a su compañero de partido para que los ciudadanos percibieran que había firmeza y cero tolerancia a la corrupción.
Pero la estrategia les falló porque Corichi Fragoso se enteró y de inmediato presentó un amparo (113/2026-F) para no ser detenido por presunto daño patrimonial al ayuntamiento de Tlaxcala, luego que en enero de este año la Jueza Quinto de Control y de Juicio Oral del Distrito Judicial de Guridi y Alcocer liberó una orden de aprehensión.
Ayer se supo que el amparo fue negado por la titular del Segundo Juzgado de Distrito del Poder Judicial de la Federación, Stefany Pérez Bustamante, una conocida lorenista que llegó al cargo en la elección pasada gracias al impulso y apoyo que recibió de la gobernadora Lorena Cuéllar Cisneros y su estructura política electoral.
En el gobierno estatal esa abogada se desempeñó como Coordinadora de Bienestar Animal del Estado de Tlaxcala, razón por la cual no generó extrañeza su resolución de negar el amparo, sin embargo Jorge Corichi sigue protegido porque seguramente solicitará la revisión de la resolución de Stefany Pérez y mientras no exista un fallo definitivo éste no podrá ser detenido.
El litigio se prolongará por varios meses y se calcula que la resolución final se podría conocer el próximo año, cuando prácticamente ya esté definido quién será el sucesor o la sucesora de la mandataria Cuéllar.
El caso no es menor. Se trata de la persecución de un ex aliado de Lorena Cuéllar, porque si hubo alguien que influyó y operó para que Jorge Corichi fuera el candidato de Morena y posteriormente alcalde capitalino fue la gobernadora.
Y si alguien debe preocuparse por la situación que hoy enfrenta el ex edil morenista, son los envalentonados lorenistas, porque si el delfín Alfonso Sánchez no es ungido como el abanderado oficial de partido guinda para los comicios del 2027, muy probablemente pasarán de ser los perseguidores a los perseguidos.
El asunto de Jorge Corichi ya entrampó a los lorenistas que no asimilan que hoy tienen el poder, pero que para su mala suerte no tienen la seguridad y la certeza que lo seguirán conservando después del 30 de agosto del 2027.
Su situación cambiará a partir de esa fecha y las condiciones que hoy viven serán totalmente diferentes.
Al tiempo.
La guerra intestina de Morena en Tlaxcala – Señorio Tlaxcalteca