Señorío Tlaxcalteca… Una vulgar comedia lo sucedido en Casa de
Opinión de Isael Pérez Olivier
Durante los primeros cinco años de la administración de Lorena Cuéllar Cisneros, la entidad se convirtió en un santuario para la delincuencia organizada. Uno, donde los grupos criminales y sus violentas actividades fueron protegidas con la omisión y el silencio institucional.
Para la mandataria tlaxcalteca —al parecer—, la seguridad pública nunca fue una prioridad. Negar las operaciones de las células de los grandes cárteles de la droga en México, se convirtió en su única estrategia. Ni los análisis de inteligencia de la DEA de los Estados Unidos o los presentados por el Ejército Mexicano al inicio del sexenio de la presidente Sheinbaum, lograron convencerla de lo contrario.
Los informes de las agencias extranjeras y nacionales que ubicaban a la entidad como un territorio con presencia de por lo menos dos grupos delictivos, fueron desestimados por la titular del Ejecutivo estatal con la mano en la cintura. Nada ni nadie la pudo sacar de su error. —Es más—, a pesar de los resultados de los operativos de las fuerzas federales con la captura de líderes regionales, jefes de plaza y jefes de sicarios; del desmantelamiento de casas de seguridad, narcolaboratorios y bodegas de drogas, sigue sin reconocer la realidad que se impone con crudeza.
Sí. Damas, caballeros y personas de los géneros no binarios, los hechos, las denuncias y los testimonios contradicen esa versión edulcorada de un estado blindado contra los cárteles. Con la captura de “El Jarocho” en Huamantla, señalado como líder de “Los Jarochos”, célula con presencia en Tlaxcala, Puebla, Veracruz y el Estado de México, a la que se atribuyen secuestros, robo de vehículos con violencia, extorsión, cobro de piso, narcomenudeo y asaltos al transporte de carga en corredores carreteros entre Puebla y Tlaxcala, las fuerzas federales al mando de Omar García Harfuch, hicieron otro tiro de precisión contra el crimen organizado.
Entonces, sí. La negación sistemática de la mandataria, más que una estrategia, se ha convertido en un acto de irresponsabilidad política —y lo peor del caso, es que— no deja de insistir en lo mismo. Sin embargo, los casos de extorsión, narcomenudeo y violencia vinculada a organizaciones delictivas son cada vez más visibles, y negar lo evidente no elimina el problema —al contrario—, lo agrava y solo genera un vacío de autoridad que los grupos criminales aprovechan para expandirse.
Así es que, el contraste entre el discurso del gobierno de Tlaxcala y las acciones del gobierno federal, es abrumadora y alarmante. El Secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, ha optado por una estrategia diametralmente opuesta: una operación quirúrgica tras otra, enfocada en golpear estructuras criminales. Harfuch a diferencia de Cuéllar, no se distrae en discursos para negar lo que está frente a todos; su apuesta es la acción directa con resultados tangibles.
¡Ajá!. No se trata de operativos espectaculares para la foto. Se trata de golpes certeros, diseñados para desarticular células delictivas y enviar un mensaje claro: el Estado puede y debe recuperar el control con o sin la ayuda de Cuéllar. Y cada operativo exitoso es un recordatorio de que la seguridad no se construye con negaciones, sino con decisiones firmes y estrategias bien ejecutadas.
Entonces, no. La crítica de los medios de comunicación independientes y de la ciudadanía en las redes sociales, no es una exageración ni un error de percepción. Es una exigencia de responsabilidad, porque gobernar implica reconocer los problemas, enfrentarlos y buscar soluciones. Y negar la presencia del crimen organizado en Tlaxcala —es, en el mejor de los casos—, ingenuidad; aunque tiene un fuerte tufo de complicidad por la omisión de sus autoridades. Sí, esas que lo mismo maquillan cifras o intentan esconderlas bajo las alfombras del Palacio de Gobierno y que buscan desestimar o censurar la información publicada en los medios digitales.
Los resultados de los operativos de las fuerzas federales son un recordatorio de que sí es posible actuar con eficacia. Pero también son un espejo incómodo para la gobernadora de Tlaxcala, porque en él, muestra su verdadero rostro a la ciudadanía que le depositó su confianza.
Ahora, la pregunta es: ¿La mandataria seguirá negando lo evidente o, finalmente, asumirá la responsabilidad de enfrentar el problema en el último año de su gobierno?. Y su respuesta es urgente, porque cada día que pasa es una oportunidad que se pierde para frenar a los criminales que van ganando terreno.
Me queda claro —salvo su mejor opinión, como siempre—, que la mujer más votada de toda la historia del mundo mundial, jamás estuvo a la altura del reto. Porque a la captura del “M-4”, “El Hacha”, “El Daza”, “El Comandante Callejas” y “El Jarocho”, se suman otros objetivos prioritarios. En total, más de 30 detenciones de generadores de violencia, en tan solo dos años, que curiosamente Cuéllar nunca vio o no quiso molestar.
En fin. Ojalá, que los productores de Netflix y hasta los The History Channel, ya hayan tomado nota de toda esa información para la realización del documental que tanto anhela la gobernadora, sobre su participación en la transformación de Tlaxcala en su sexenio. Pero, mientras tanto: ¡A disfrutar lo votado!…
¡Se tenía qué decir y se dijo!
Las breves de la semana…
¡Qué nervios!. Estamos a escasos días de que se conozca por fin, quién será: el o la, coordinadora de la defensa del voto —o lo que es lo mismo— el o la, candidata de Morena al gobierno del estado. Momentos de mucha angustia y reflexión en las casas de campaña de la Senadora y el Alcalde con licencia. Solo un equipo ganará la contienda interna. Aunque, dicen los bien enterados sobre los muestreos demoscópicos, que ese veinte por ciento de rechazo a Cuéllar, se suma a la cuenta de “La Diva de Cuaula” para superar los cuarenta puntos en las preferencias. Y la encuesta final ya está en marcha…
Los Ortiz estrenaron nuevo testaferro en El Nido de las Garzas. A la salida de Serafín, no se nos hizo ver a Doña Beatriz Paredes al frente de la máxima casa de estudios; pero en cambio, seremos testigos de los alcances del nuevo Rector Alejandro Palma Suárez. Enhorabuena…
Hasta la próxima. Y sí. Ya sé. El muerto al pozo y el vivo al gozo, y no cabe duda que la política está llena de puros reptilianos, seres de sangre fría. Ni hablar. Cada quien lleva el luto como quiere y como puede…