Opinión de Isael Pérez Olivier
Lo inimaginable, ya está pasando. Morena, el nuevo partidazo en el poder, atraviesa por un momento de quiebre que pocos se atreven a aceptar. Ese movimiento que se presentó como la fuerza transformadora capaz de arrasar en cada elección, enfrenta hoy, una crisis de credibilidad que amenaza con derrumbar el segundo piso de la 4T. Y no. No me refiero solo a Tlaxcala por la lucha intestina que sostienen “Ana Goku” y “El Pañalón”, los dos punteros en las preferencias —en el muy anticipado, cuestionado e impugnado proceso interno de su partido—; ni por la desaprobación y el descrédito ciudadano de Lorena Cuéllar Cisneros, sino a la reciente crisis política que se desató, luego de que se diera a conocer que el aparato de justicia de los Estados Unidos, investiga los vínculos de una larga lista de Gobernadores, Senadores, Secretarios de Estado —y hasta los hijos del expresidente Andrés Manuel López Obrador—, con el narcotráfico, el huachicol fiscal, el enriquecimiento ilícito y el tráfico de influencias, que se convirtió, en el detonante de una cadena de alarmantes revelaciones sobre las relaciones entre el crimen organizado y la cúpula de la política mexicana. Ni más, ni menos.
Sí. Damas, caballeros y personas de los géneros no binarios, la reciente confirmación y filtración de investigaciones sobre diversos delitos cometidos por políticos bajo el amparo de Morena, ha profundizado el escándalo. Lo que antes se manejaba como rumores o señalamientos de la oposición; ahora, aparecen como irrefutables hechos respaldados por expedientes judiciales y presiones internacionales que derrumban ese discurso de la regeneración moral frente a la evidencia de que varios de sus miembros más notables, no solo fallaron en gobernar, sino que han sido cómplices o beneficiarios de prácticas criminales. Así es que, la narrativa del partido que se veía invencible se enfrenta a su peor enemigo: la realidad.
Sí. Ya sé. Aunque los defensores de lo indefendible se desgañiten en las plazas públicas asegurando lo contrario, —es un hecho notorio y público— que Morena a nivel nacional y en el ámbito local reflejan un desgaste importante ante los señalamientos de haberse convertido en un narco régimen. Caída que ya es visible, de acuerdo a los últimos sondeos de opinión, y los especialistas del ramo, aseguran, que esa tendencia a la baja, se incrementará conforme avancen las investigaciones y fluya la información en los Estados Unidos. Así es que, ese respaldo ciudadano, que en 2018 y en 2024, le otorgó a Morena un mandato casi absoluto en el gobierno federal y en los estados, hoy, mutó a un rotundo y claro rechazo al partido que se convirtió en una maquinaria de poder sostenida en la impunidad y en la complicidad con el crimen organizado.
Entonces, sí. La solicitud de extradición del gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya y nueve de sus colaboradores —algunos de ellos, ya cantando como canarios en una Corte de New York—, y el descubrimiento de la relación de otros mandatarios con cárteles de la droga y el huachicol fiscal, es un duro golpe a la imagen de Morena. Uno, que no solo es simbólico, sino político y que confirma que ni siquiera los narcogobernadores y narcosenadores protegidos desde Palacio Nacional, están a salvo de la justicia internacional. Y obvio que este escenario, tendrá sus propias repercusiones en Tlaxcala. De eso, ni duda cabe.
¡Claro!. Porque en el caso particular de Tlaxcala, a esa “narcotragedia” nacional se le suma el desprestigio de la actual mandataria Lorena Cuéllar Cisneros; administración que ha sido marcada por la indiferencia frente a la inseguridad creciente y por un silencio cómplice ante los señalamientos de corrupción y hasta posibles vínculos con el hampa. Sí, Tlaxcala, uno de los bastiones más sólidos de Morena, que se transformó en un ejemplo de cómo la marca también puede deteriorarse por la incapacidad de sus pésimos gobernantes. Y eso, es oro molido para los partidos de oposición de cara a un proceso electoral.
Sí. Tal cual. El desprestigio de la gobernadora Cuéllar también arrastra a la marca partidista hacia un escenario de vulnerabilidad electoral, por tratarse de un lastre para “Ana Goku”, “El Pañalón”, Óscar, Carlos Augusto o como se llame el próximo abanderado al gobierno del estado por Morena.
Así es que, las elecciones de 2027 en Tlaxcala, podrían ser el punto de inflexión ante la caída de Morena en el respaldo popular, y por ende, en las preferencias electorales, abriendo la puerta a una recomposición política en el estado. Sí. Así es, la oposición —debilitada durante años—, tiene un terreno fértil para recuperar espacios. Porque la ciudadanía, cansada de discursos vacíos y del gobierno que se esconde detrás de la simulación, la mentira y la opacidad, podría optar por alternativas que ofrezcan respuestas concretas a la inseguridad y a la corrupción. Tlaxcala, por su tamaño geográfico y su historia, puede convertirse —otra vez— en el símbolo de un nuevo ciclo político.
Entonces, no. Las elecciones del próximo año no serán una simple contienda, —sino, un referéndum sobre la capacidad de Morena para sostener su proyecto vinculado a la corrupción y la violencia—. Si el partido pierde espacios en Tlaxcala y en el resto de los estados en contienda, no sería un simple accidente democrático, sino la confirmación de lo desastroso que resultó la defensa de narcogobernadores y el apapacho que recibieron otros pésimos mandatarios como Lorena Cuéllar Cisneros…
¡Se tenía qué decir y se dijo!
Las breves de la semana…
El Congreso del Estado aprobó la destitución de los integrantes del Ayuntamiento de Contla de Juan Cuamatzi y su inhabilitación por un periodo de tres años; pero, habrá que esperar para ver qué resuelve la Suprema Corte de Justicia de la Nación sobre esa Controversia Constitucional. Para mí que los Ministros jugarán al bote pateado mientras encuentran la forma de darle nuevamente “palo” al legislativo local…
“Mamá Lucha”, quiere empezar a pagar políticamente el favor de la liberación de su pequeño Daniel. Y para ello, está convocando al gremio del 7 de Mayo —voluntariamente ahuevo— a una megamarcha a favor del “Pañalón”. Pura ficción, para seguir distorsionando la triste realidad del “Delfín” de la gobernadora…
Hasta la próxima. Y ojalá para entonces, Maximino Hernández Pulido, ya esté despachando en su nueva Notaría Pública, después de sus escandalosas compras para el C5i, que dicen, le dejó millones y millones de satisfacciones…