¡Respeto!. En política, la forma es fondo…
Opinión de Isael Pérez Olivier
Por fin pasó, lo que tarde o temprano tenía que pasar. La ciudadanía cambió el aplauso por el reproche para sus autoridades. Y así fue, porque, alentados por un sentimiento generalizado de abandono por temas, como inseguridad y violencia; además, de la falta de medicamentos, insumos y médicos especialistas en el sector salud, la mandataria estatal fue confrontada por sus mandantes en el municipio de Santo Toribio Xicohtzinco. Creando un precedente que seguramente se habrá de replicar en otros escenarios, a la primera oportunidad o provocación.
El resultado de dicho acontecimiento fue tan inusual e inesperado como lo fue el propio reclamo. Pues al parecer, los altos decibeles del reproche ciudadano le causaron un sorprendente daño a sus sensibles oídos, y la aludida no dudó ni un instante en pedir “Respeto” a los presentes. Por el tono que utilizó, me dejó la sensación de que no solo fue una exigencia para hacer uso de la voz, sino también para su investidura que quedó manchada con los gritos de los manifestantes que con sus reclamos le pusieron el dedo en la llaga; misma que intenta sanar, no con resultados, sino con discursos por demás absurdos y alejados de la cruel realidad en la que vivimos quienes habitamos, en el que solo a ella y a los que utilizan las camionetas blindadas, les ha dado por llamar: “el estado más seguro del país”.
Al parecer, esos airados reclamos, impactaron tan profundo en su ser, que su única salida fue callar al público invitado al evento oficial, que lejos de dar el aplauso fácil, salió a reclamarle su falta de interés por atender los problemas que los aquejan. Y aunque su discurso no hizo clic con la gente, lo que sí logró generar, fue un ambiente de crispación social, que de seguir creciendo le podría complicar el cierre de su sexenio. ¡Ajá!, porque en política: la forma es fondo, y esta embestida institucional será una afrenta difícil de olvidar.
Qué por qué lo digo. Bueno, porque más tarde, en redes sociales, las reflexiones sobre ese hecho en particular motivaron una andanada de furiosas reacciones, con preguntas como: ¿Y el respeto a los derechos a la salud de los enfermos, a la integridad física de las personas, a la vida, a la paz social y al acceso a la justicia pronta y expedita?.
Otros más versados en los temas legales apuntaron casi por unanimidad: “¡Hay que seguirle exigiendo respuestas y resultados a la gobernadora!”, porque nadie sabe dónde quedó el respeto al derecho a la información para conocer cómo se administran los recursos públicos en su gobierno, ¿Y qué hay con el respeto a la libertad de expresión y al derecho de manifestación o al derecho de protesta?.
Sí. Damas, caballeros y personas de los géneros no binarios, el respeto al derecho de protesta, porque, aunque no le guste a Lorena Cuéllar y a todos quienes ejercen el poder político por mandato popular, también es un derecho ciudadano. Claro, cuando se realiza de manera pacífica y respetuosa, como ocurrió en Xicohtzinco, pues al menos en los videos que circularon en redes sociales no se escucha ninguna grosería ni tampoco se ve algún tipo de amenaza o agresión. Por lo tanto, la protesta fue legal y legítima y la gobernadora debió escuchar con empatía y atención los justos reclamos del grupo de inconformes sin interpelarlos desde el atril y en su posición de poder. Porque el “Respeto”, por definición: es la consideración y la atención que se muestra hacia los demás y hacia uno mismo. Y el concepto, abarca el reconocimiento de los derechos, sentimientos y opiniones de otras personas. Ni más, ni menos.
Ojalá ese bochornoso evento, solo haya sido un lapsus brutus de nuestra máxima autoridad política y no se trate de una estrategia como la que lanzó hace algunos días para desacreditar la información que se publica en los medios de comunicación independientes, buscando imponer el silencio en un acto de desesperación.
Insisto. Era solo cuestión de tiempo para que se registrara un hecho así, y cómo no, si los resultados de las encuestas de opinión desde hace meses ya reflejaban el hartazgo de un pueblo abandonado a su suerte con graves rezagos en salud y seguridad.
El desgaste prematuro de la administración los hace tomar malas decisiones. Ya veremos que les depara el futuro en los próximos meses. Pero para mí que su titular va a tirar la toalla muy pronto, como se rumora en los pasillos del Palacio de Gobierno. En fin…
¡Se tenía qué decir y se dijo!
Las breves de la semana…
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Hasta la próxima. Claro, después de unas inmerecidas pero muy necesarias vacaciones de Semana Santa.