Opinión de Isael Pérez Olivier
Hasta el medio día del jueves 27 de agosto, el poder político mantuvo el Status Quo, antes de que tomara la decisión de soltar a los demonios en el Edén que custodia celosamente La Malintzi . Previo a eso: nada para nadie, era la frase que acompañaba la versión del supuesto empate técnico entre ELLA y ÉL, dado a conocer por el Comité Ejecutivo Nacional, tras el anuncio de la designación del primer bloque de coordinadores que incluyó solo a los estados de Aguascalientes, Colima y Campeche. Para el caso de Tlaxcala, las encargadas del proceso, señalaron públicamente, que al tratarse de una elección cerrada en las encuestas, el partido tendría que realizar otras mediciones antes de hacerlo oficial. Y después de ese escueto mensaje, solo hubo un silencio sepulcral —de esos, que sin decir nada, lo dicen todo—.
Sí. Damas, caballeros y personas de los géneros no binarios, ese fue un fatídico día para Tlaxcala y para la vida democrática del partido en el poder —que una vez más—, avasalló desde lo más alto del gobierno de la República la decisión popular y le dio otra vez la espalda al pueblo bueno y sabio.
De ese jueves negro, se sabe, que cuando el astro rey se encontraba en lo más alto de la bobeda celeste, una camioneta blanca de súper lujo y blindada —pero, como pocas y raras veces sin escolta, a pesar de los altos índices de inseguridad que se registran en la entidad más segura del país—, salió velozmente de una residencia privada para surcar las estrechas calles de la capital tlaxcalteca, con rumbo desconocido.
Más tarde y por el seguimiento de las cámaras del siniestro C5i, se sabría que la unidad pasó por otro personaje que se sumaría a sus ocupantes, a la comunidad de Tizatlán; y de ahí, con mucha prisa, el hábil piloto, habría fijado la dirección hacia la autopista Tlaxcala-San Martín, para luego incorporarse a la Mexico-Veracruz, con sentido a la Ciudad de México, sede de los Poderes de la Unión.
Poco tiempo después y ante la preocupación del equipo de seguridad de la patrona, se confirmaría que el punto fijo de la poderosa Suburban blindada, marcaba el Palacio Nacional. Lugar donde —como suele pasar en los entramados de la política—, dos distinguidos tlaxcaltecas —la mandamás y su patrocinado—, serían recibidos, y no por la puerta principal, sino por una trasera, para ser conducidos por el personal de la ayudantía dentro del colosal inmueble, hacia la oficina donde finalmente se sostuvo una reunión de alto nivel entre penumbras.
Específicamente, lo que ahí se dijo es desconocido, pero horas después de ese periplo, la versión de alcoba fue, que: la JEFA de JEFAS, la MERA MERA, la NUMBER ONE de la nación, con lista palomeada en mano, por fin había dado luz verde al proyecto de la continuidad en Tlaxcala —y con ello, habría echado por la borda, cualquier posibilidad de desterrar a los caciques, que por muchísimos años han hecho de este pequeño estado, su parcela de poder—.
Sí. Ya sé. Habrá quien, a pesar de todos los datos y señales, siga diciendo, que se trata de pura política ficción, que no es cierto y que nadie en su sano juicio creería que los gobernantes del partido cuyos principios son: NO MENTIR, NO ROBAR y NO TRAICIONAR, puedan ser capaces de tal bajeza.
Bueno. No se trata de convencer a nadie, solo no olviden este relato que hoy les comparto, y dejen pasar las manecillas del reloj, al fin que no falta mucho para que se pueda confirmar ese macabro episodio con el anuncio oficial a cargo del partido.
Y si Usted, al igual que yo se lo pregunta, pues déjeme decirle que creo que sí; es más, ni duda cabe, porque así como reza la frase popular que en el amor: rollo mata a carita; en la política: los acuerdos cupulares matan encuestas. Nos guste o no, es lo que hay, y punto.
¡Caray!. Ocho largos años de constantes asambleas informativas para desgañitarse defendiendo lo indefendible, enfrentándose incluso a la política exterior de los Estados Unidos o a los medios de comunicación como Don Quijote a los molinos de viento. ¿Y todo para qué?. Para que al final se pacte en lo oscurito el futuro de Tlaxcala y que ni siquiera le digan a la cara a la mujer que ganó todas las encuestas serias del proceso interno: suerte para la próxima, sigue participando, es una canallada. Y que se tenga que enterar a través de este espacio de opinión, es aún peor.
Así es que, será un verdadero deleite verla en la foto de la unidad levantándole el brazo al ungido, luego del llamado a la disciplina partidista y para hacerse merecedora a su premio de consolación.
¡Porca miseria!. Pero es algo que no me quiero perder…
¡Se tenía qué decir y se dijo!
Las breves de la semana…
Pobre niña rica. Ese sería el título que le daría al último capítulo protagonizado por la Secretaria de Turismo Federal Josefina Rodríguez Zamora, al mostrar en redes sociales su ostentosa vida junto a su prometido, el Procurador de Protección al Ambiente de Tlaxcala, el morelense Iván García Juárez. Ya sabemos que se hicieron ricos y no veo la necesidad de restregarnos la realidad en nuestros rostros…
Por cierto, hablando de ricos que siempre han sido ricos, me confiaron, que hay préstamos que solicitó la familia de una exfuncionaria estatal que se cambió al gobierno federal en idéntico puesto, que se convirtieron en incobrables para el Fondo Macro de Tlaxcala. Ahora sé como se hace de billetes, la gente de billetes…
Hasta la próxima. Y ojalá para entonces, la Fiscalía Especializada en materia de Delitos Electorales de la Fiscalía General de la República, ya haya iniciado las investigaciones formales sobre el caso de “Los Mapaches de Casa de Gobierno”, ante la denuncia presentada por la Senadora del PRI, Anabell Ávalos Zempoalteca. Aunque todos ya sabemos en qué va a terminar eso. ¿Verdad?…