Día del Padre
Topitlzin H. Xochitiotzin Ortega.
Desde muy pequeño, cada vez que Don Desiderio hablaba con mi Mamá sobre su padre, notaba dos aspectos, la profunda tristeza de mi Papá al recordar a Don Alejandro de la Cruz Hernández y más que respeto, el temor a la imagen paterna que le tocó, siempre fui muy curioso sobre el pasado de la familia y es que desde muy chico no me identificaba con Don Desiderio, siempre tan ocupado, en su lectura, en su pintura, atendiendo gente, creando, sumergido en su universo entre el Arte y la Historia, una vida social muy agitada (compromisos como él lo llamaba) ocupado en los hermanos mayores que si que acapararon atención.
Más como un papá, le veía como un “monumento inalcanzable” más bien asumí que Don Desiderio tenía mejores cosas que hacer que solo ser papá, no es reclamo o resentimiento, Mamá cubría ambos roles y ella se encargaba del respeto a nuestro padre, conforme pasó el tiempo fue como me percate que Papa tuvo un padre muy difícil, no malo pero, si algo tiranico, Don Alejandro era el arquetipo típico del mexicano de la revolución y post revolución pero, fue en mi Bisabuelo donde Don Desiderio encontró al padre que no tuvo, Don Felipe de la Cruz Hernández (en la foto con traje de faena, era de a Caballo) dicho por papá a su abuelo “Pálipito” de cariño, su protector, mismo quien vió en su primer nieto “ese don especial” quien lo llevo a escondidas para inscribirlo a la Academia de Bellas Artes de Puebla, quien quiso a su nieto como a un hijo, así comprendí a Don Desi mi papá…
Feliz día Pa!!!
Gracias Pa!!
Que con Dios estés.
Foto 1 (Don Desiderio en su caballete)
Foto 2 (El bisabuelo Don Felipe de la Cruz Hernández Pálipito)
Foto 3 (Fragmento del mural “Los Tlacuilos” Don Desiderio hasta arriba, Don Alejandro de pie y el ancianito sentado, el bisabuelo)
Tres generaciones, Don Desiderio siempre se vio a sí mismo como un Tlacuilo, como aquellos que pintaron basamentos en la época prehispánica.