El Bestiario…La alianza que cierra la puerta antes de tiempo en Tlaxcala
Opinión de Edgar García Gallegos
En Tlaxcala ya no se juega a las señales discretas ni a los acuerdos en lo oscurito. Los mensajes ahora son públicos, firmados y con membrete nacional. La reciente declaración de unidad Morena-PT-PVEM rumbo a 2027 no solo reafirma una coalición electoral: marca una línea de control interno. Y quien no la lea bien, se queda fuera.
El aviso es contundente: quien pierda la candidatura de Morena a la gubernatura de Tlaxcala no tendrá plan B en el Verde ni refugio en el PT. La alianza funciona como un cerrojo anticipado que impide fugas, castiga rebeldías y disciplina ambiciones. Morena no solo quiere elegir candidato; quiere blindar la unidad y evitar disidencias.
En términos prácticos, las aspiraciones se juegan a todo o nada dentro de Morena. El que pierda no podrá reciclarse en otro partido aliado, como ocurrió en otros procesos. La coalición deja de ser una suma de fuerzas y se convierte en un mecanismo de contención.
De no llegar por Morena, será dificil buscar en otra marca política, luego que en el PAN se perfila la diputada local Miriam Martínez Sánchez; en el PRI la senadora Anabell Ávalos; y en Movimiento Ciudadano la moneda está en el aire entre Delfino Suárez, alias el Changuito, y la coordinadora estatal Danae Figueroa. A no ser que en este último haya una jugada maestra y admitan a quien no quede en Morena.
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