El Bestiario…Las respuestas que no llegan en Tlaxcala
Opinión de Edgar García Gallegos
La reciente confirmación por parte de la DEA sobre la operación de dos cárteles del narcotráfico en Tlaxcala no solo sacude la narrativa oficial, sino que deja al descubierto una de las grietas más profundas del actual gobierno estatal: la negación sistemática de la realidad.
Mientras las ejecuciones, desapariciones y casos de narcomenudeo se acumulan en los registros ciudadanos, la administración de Lorena Cuéllar guarda silencio. No hay postura oficial, ni declaración de urgencia, ni estrategia de contención visible. El gobierno morenista ha preferido negar la existencia del crimen organizado, como si el solo hecho de no hablar del problema lo hiciera desaparecer. Pero el silencio, en este caso, es cómplice.
La información publicada por MVS Noticias, con base en documentos de la Administración de Control de Drogas (DEA), revela que Tlaxcala sí figura en el mapa del narcotráfico, y no como un actor menor. Se le identifica como punto de tránsito, zona de lavado de dinero y espacio de operación activa. Todo esto, mientras la narrativa local sigue hablando de un estado “seguro”, “tranquilo” y “sin cárteles”.
¿Dónde están los filtros de inteligencia? ¿Qué papel juega la Secretaría de Seguridad Ciudadana? La omisión ya no es solo una estrategia de comunicación: es una política pública de encubrimiento.
La DEA ha puesto a Tlaxcala en el radar. No por gusto, ni por error, sino por evidencia. La pregunta ya no es si hay o no presencia del crimen organizado. La verdadera pregunta es: ¿por qué el gobierno insiste en mirar para otro lado?
Porque mientras los ciudadanos pagan con miedo, las autoridades pagan con silencio. Y en ese silencio crecen la impunidad y el riesgo. Porque cuando el Estado niega lo evidente, la delincuencia gana terreno.
Hasta el momento, nadie del gabinete de seguridad ha confirmado o desmentido la información de MVS Noticias que ya corrió como reguero de pólvora en la entidad.
La columna completa, aquí:
El Bestiario…Las respuestas que no llegan en Tlaxcala – La Bestia Política