Señorío Tlaxcalteca… El aplausómetro de las mamás morenistas
Señorío Tlaxcalteca… El sueño guajiro del PT en Tlaxcala
Opinión de Martín Ruiz
Pese al manotazo que dio en la mesa la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, para que en Morena se pusiera un alto a los militantes que llevan a cabo desbocadas campañas por las gubernaturas en varios estados, ahora resulta que su aliado el PT quiere que le regalen la nominación al Poder Ejecutivo de Tlaxcala.
Pero no crea que a un petista con prestigio, trayectoria, capacidad o reconocido liderazgo, sino a la diputada federal Irma Garay Loredo, hija del líder estatal de ese partido y actual diputado local, Silvano Garay Ulloa.
Durante el Consejo Estatal extraordinario del Partido del Trabajo que se realizó el pasado sábado, la legisladora federal Irma Garay recibió el respaldo de los simpatizantes para buscar la candidatura al gobierno de Tlaxcala, pero en alianza con Morena y otros partido a fin de garantizar su triunfo, porque si fueran sólo en los comicios del 2027 harían el ridículo y ni siquiera entraría en una zona de competencia.
Garay Loredo ha sido dos veces diputada federal y hasta ahora en ninguna encuesta seria hecha para medir el posicionamiento e intención del voto de los que aspiran en suceder a la mandataria Lorena Cuéllar Cisneros aparece su nombre o es mencionada como una figura de interés.
Además, su partido que según los ambiciosos dirigentes ha tenido un crecimiento importante en la entidad, al grado que lo considera una marea roja, apenas si logra una intención del voto de los tlaxcaltecas del 3 al 5 por ciento, cuando morena registra entre el 45 y el 50 por ciento de las preferencias, con lo cual hace imposible una negociación y menos que exista la posibilidad de entregar la candidatura a una mujer desconocida y sin ningún mérito como es Irma Garay.
En el mejor de los casos, quizá el que haría un mejor papel y obtendría más votos sería el ex diputado local, Miguel Ángel Covarrubias Cervantes, conocido ya en Tlaxcala como el rey del nepotismo electoral.
El “destape” de Irma Garay es una cortina de humo o un distractor. Ella y su padre lo que andan buscando es negociar y obtener prebendas para su familia como siempre lo han conseguido en los últimos procesos electorales.
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