Señorío Tlaxcalteca… La demencia que no oculta la campaña ilegal
Señorío Tlaxcalteca… La demencia que no oculta la campaña ilegal
Opinión de Martín Ruiz
El Alzheimer del Poder: El Cinismo como Estrategia de Imposición.
En un Tlaxcala bizarro, pensemos en la siguiente conversación de Alfonso Sánchez García, ante las acusaciones con cientos de evidencias de que realiza con el patrocinio de la gobernadora Lorena Cuéllar, una campaña ilegal para imponerlo como candidato de Morena para el 2027:
— Señor Alfonso Sánchez García:
— ¿Sabe que hay bardas pintadas con su campaña a gobernador?
— No sé nada.
— ¿Sabe que se están repartiendo panfletos y calcomanías en toda la capital y en el resto de la entidad promocionando su imagen con fines electorales?
— No sé de qué me habla.
— ¿Sabe que hay brigadas de burócratas uniformados con chaleco y gorra de su campaña con su logotipo, recorriendo los municipios promocionando ilegalmente su imagen?
— De qué me habla, no tengo la menor idea.
— ¿Sabe que a los trabajadores de confianza los extorsionan y amenazan con despedirlos si no apoyan su candidatura de Morena?
— Usted vive en otro estado; aquí no pasa nada de eso, todos vivimos felices y seguros.
— ¿Sabe de dónde vienen los cientos de millones de pesos para su anticipada campaña electoral?
— ¿Millones? ¿Cuáles? ¿De parte de quién? Ya le dije que no sé nada, no he visto nada, tengo mucho trabajo y yo respeto la ley.
Es el arte del deslinde y la amnesia selectiva de un personaje político salido de la nada, con padre ex gobernador y madrina que ve en él su partida libre de cualquier persecución al final del sexenio.
Alfonso Sánchez García ha decidido estrenar un nuevo perfil de político: el de la «desmemoria conveniente». Tras sus declaraciones de la semana pasada donde niega actos anticipados de campaña y se deslinda de la profusa campaña por todo el estado con pinta de bardas, distribución de propaganda política, desvío de recursos públicos y extorsiones a servidores públicos para ayudarlo, queda claro que no estamos ante un político responsable, sino ante un personaje que ha perfeccionado el cinismo como método de supervivencia.
La columna completa, aquí:
La demencia que no oculta la campaña ilegal – Señorio Tlaxcalteca