Señorío Tlaxcalteca… El aplausómetro de las mamás morenistas
Topiltzin H. Xochitiotzin Ortega.
Tratar de definir esa relación padre – hijo siempre resultó de complicado a complejo, la brecha generacional, la lejanía, la familia tan grande (10 hijos, 7 mayores) es decir, mucho ruido e interferencia, en su momento sí que hubo más vacíos. Fue a través del ser humano que más lo amó (mamá) como me pude aproximar a él y casi todo se resumía a su gran talento, autodidacta, disciplina, trabajo, mucha lectura, investigación, la historia, el arte, su amor a Tlaxcala y lo mejor su pintura en caballete o en mural, así fue como lo admiré más.
Dónde más lo encontré fue en los viajes, al norte del país, donde los Tlaxcaltecas del siglo XVI fundaron muchas ciudades, en España, donde buscaba también las huellas de los Tlaxcaltecas que hicieron historia y de los españoles que se enamoraron de Tlaxcala (Fray Julián Garcés primer Obispo de Tlaxcala y la Nueva España) y fue como me di cuenta que gracias a Doña Lilia su mujer, que no tuve un papá, tuve un Monumento de Señor del que aprendí mucho y del que siempre junto con Mamá me sentí poco digno de ser su hijo…
Feliz día al cielo Padre.