Cuesta caro incomodar al poder
La criminalización del periodismo se ha sofisticado. Hoy no siempre se dispara contra los reporteros, ahora se les demanda, se les investiga, se les imputa con cargos financieros o se les castiga con litigios interminables, que desgastan, empobrecen y estigmatizan. Son los llamados SLAPPs (Strategic Lawsuits Against Public Participation), litigios estratégicos que buscan silenciar mediante el desgaste jurídico. En México, este fenómeno ha escalado hasta niveles preocupantes, pues en tan solo siete meses de 2025, se superó la cifra total de procesos judiciales abiertos contra periodistas registrada durante todo 2021.
Más de 50 casos activos, 39 periodistas y 12 medios señalados judicialmente, dan cuenta de una tendencia clara, que el aparato estatal o sus actores políticos, disfrazados de ciudadanos agraviados, no dudan en usar el marco legal como un instrumento de censura indirecta. Se pervierte así el sentido de la justicia para convertirla en arma, se desnaturaliza el derecho para operar las sentencias como mordaza.
La columna completa, aquí: