Chulada de ministra
Hace ya muchos años, para ser exactos, ya más de 32, que mi querida maestra Loretta Ortiz Ahlf me impartiera en la Escuela Libre de Derecho la cátedra de Derecho Internacional Público, donde daba clases desde 1980.
Desde esa época, más o menos 1992, Loretta ya era una maestra reconocida y respetada en la Libre de Derecho. También era profesora en la Universidad Iberoamericana, donde impartió los cursos de Problemas actuales de Derecho Internacional Público I y II y Derecho Internacional del Mar y Desarme.
Fui con gran orgullo su adjunto en la Escuela Libre de Derecho y, después, cuando ella fue directora de la Facultad de Derecho en la IBERO, profesor titular de Derecho Internacional Público en dicha Universidad.
Recuerdo también que, como estudiante, asistía a su casa, donde varias veces saludé con respeto y aprecio a su esposo, el gran jurista Fernando Vázquez Pando. Acudía a preparar casos prácticos de Derecho Internacional para presentarlos en el auditorio de la Escuela.
Loretta cultivó en mí una pasión por la materia. Sentía la necesidad de aprender cada día más y tratar de entender el complejo tema de las relaciones entre los Estados y la forma en que estos se relacionan y crean normas a partir de los Tratados Internacionales.
Cuando presenté mi examen final oral, ante tres sinodales, como son en la Escuela Libre, me sentí contento más allá de la calificación, por haber descubierto una vocación, además de estar orgulloso de haber cursado la materia con una gran jurista.
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