Opinión de Joaquín López Dóriga
Una campana no lo es hasta que repica, tañe o dobla. Florestán.
De los mayores engaños, y mire que eso fue lo suyo, del presidente López Obrador, fue la descentralización de las Secretarías de Estado por la que, le detallaba ayer, enviaría SECTUR a Chetumal, SEMARNAT a Mérida, SENER a Tabasco, SADER a Ciudad Obregón, SCT a San Luís Potosí, SEP a Puebla, BIENESTAR a Oaxaca, Cultura a Tlaxcala, Economía a Monterrey, Trabajo a León, SEDATU a Chilpancingo, Función Pública a Querétaro, que nunca se movieron, y Salud a Acapulco. dejando en la Ciudad de México a Defensa y Marina por estratégicas.
El 11 de febrero de 2022, Jorge Alcocer, publicó en el Diario Oficial la notificación del cambio de domicilio de Salud en cumplimiento al compromiso de gobierno número 54 asumido por el presidente López Orador, en avenida Costera Miguel Alemán número 276, colonia Hornos, en Acapulco de Juárez.
Y detalló que allí estaría las oficinas del titular y del subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud.
Además, argumentó que la relocalización en Acapulco era porque el edificio histórico de Lieja 7 fue acondicionado para que el Conacyt instalara el Museo Nacional de Salud.
En realidad, esa secretaria en el puerto nunca funcionó como tal. Pocas veces asistió Alcocer y nunca Hugo López-Gatell, pero costó centenares de millones de pesos, monto que nunca revelaron, e implicó el traslado de mil 200 trabajadores con sus familias y el costo de mudanzas y viviendas. Solo parte de la remodelación del edificio llegó a cien millones de pesos y todo para nada.
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