El otro asesino de JFK, en México
Opinión de
Ahora que la administración Trump desbloqueó miles de archivos sobre el asesinato de John F. Kennedy, el primer magnicidio que se pudo ver por televisión, que tuvo un impacto global y que modificó no sólo el curso de la Guerra Fría sino también la historia del último medio siglo, vale la pena recordar las investigaciones que relacionan ese crimen con México
Le vamos a contar una historia que investigamos hace años. Hasta el día de hoy más del 60 por ciento de los estadounidenses no creen en la versión oficial de que Kennedy fue muerto por los disparos de un asesino solitario, Lee Harvey Oswald. Se cree que existió una conspiración. Incluso en el Capitolio, el Comité Selecto de la Cámara sobre Asesinatos que encabezó una investigación, a fines de los años 70, llegó a la conclusión de que Kennedy había muerto víctima de una conspiración, que no pudo identificar, y que, además de Oswald, había habido otro tirador desde el frente del automóvil que transportaba a Kennedy y que disparó desde una cerca de madera en la plaza Dealey, como lo confirmaría el famoso video de Zapruder e incluso una de las pocas imágenes conocidas de la autopsia de Kennedy que muestra el orificio de entrada y salida del disparo.
Lo cierto es que hay más de 50 teorías relativamente serias (delirantes hay muchas más) sobre la conspiración que mató a Kennedy. Una de las principales pasa por México. En septiembre del 63, Oswald visita México. Va a las embajadas de la Unión Soviética y Cuba. En ambos lugares su audiencia no es nada discreta, termina a los gritos con los cónsules y funcionarios pidiendo una visa para ir a esos países y la visita es filmada por la CIA que tenía vigilancia de esas sedes diplomáticas y tenía hasta audio dentro de la cubana.
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