En política no hay sorpresas, sólo sorprendidos
En la elección judicial, los cargos más relevantes que se disputaron fueron los de la Suprema Corte de Justicia de la Nación y los del Tribunal de Disciplina Judicial. En ambos casos no hubo sorpresas, todo salió conforme al guion que había sido diseñado desde un principio por el oficialismo: las candidatas y los candidatos con mayor afinidad a la 4t fueron los indiscutibles ganadores.
El único dato discordante con los planes del oficialismo fue la baja participación ciudadana en prácticamente todo el territorio nacional, aunque nadie esperaba que acudieran más allá del 20 por ciento de los electores registrados, también es cierto que los números son extremadamente bajos para una elección donde no tuvieron contraparte y en la que pudieron elegir la manera de pelearla.
En las elecciones locales en Veracruz y Durango las cosas fueron muy distintas. Ahí las cosas no salieron como el oficialismo esperaba, a pesar de los discursos triunfalistas. Ellos tenían la idea de arrasar y de institucionalizar a Morena como un tsunami electoral a toda prueba; para un partido acostumbrado a victorias absolutas, no ganar aplastando al contrincante es interpretado como una derrota.
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