Jueces: 5 impactos (iniciales) del desastre
Opinión de
El debate sobre la reciente elección de jueces federales, ministros incluidos, se ha reducido al alegato sobre la necesidad del desmantelamiento del Poder Judicial; la organización del proceso mismo, “acordeones” de por medio; el respaldo ciudadano alcanzado (9%, si no se cuentan voto anulados y en blanco), o frivolidades resultantes, como si el eventual futuro presidente de la Corte utilizará, o no, la toga.
La nueva etapa representará enormes desafíos al gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum para llevar la reforma buen término, porque la misma implicará impactos profundos en al menos cinco frentes:
1.- Conforme se fue acercando la elección, se han ido despoblando los equipos de trabajo en la Corte, las llamadas ponencias, formadas por abogados (entre 50 y 70 de ellos) expertos en diversas materias. Son ellos quienes en realidad preparan las sentencias que cada ministro propone, y los argumentos para oponerse a los proyectos de sus pares. Estas sentencias imponen un criterio jurídico al que deben ajustarse magistrados y jueces federales. La improvisación y desconexión en toda esa estructura tendrá el efecto de una bomba de profundidad.
2.- Un recuento de los juicios pendientes en todo el sistema de jueces federales puede sumar miles, que ya habían comenzado a estancarse durante los meses previos a causa de la incertidumbre. Las resoluciones que estarán a cargo de los nuevos ministros, magistrados y jueces entrañan tal relevancia que permanecer en el limbo supondrá daños severos a reclamos de amparos para particulares, empresas nacionales y extranjeras, con efectos para los interesados y para todo aquel que planee poner su capital y patrimonio en cualquier iniciativa.
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