La soberbia como principio
“¿Quién puso la denuncia?”, preguntó en su conferencia matutina la presidenta de México, al ser cuestionada sobre el incomprensible pero esperado respaldo de la bancada de Morena, del PVEM y del PRI a Cuauhtémoc Blanco, denunciado por abuso sexual por su hermana. La mayoría de la Cámara de Diputados desechó, ante la indignación de millones de mexicanos, la posibilidad de desaforar al exfutbolista, para que se investigara este posible delito.
Las respuestas de los reporteros presentes no satisfacían a la mandataria, quien guiaba la conversación hacia lo que ella llama “el contexto”: “¿quién pone esta denuncia? ¿de dónde viene la denuncia que le hacen al exgobernador?” insistía, como si con ello pudiera borrar los agravios en contra de las víctimas y de las mujeres de México, cometidos por los integrantes de su movimiento.
Al fin de su boca salieron las palabras: “¿Qué fiscalía? ¿Ese fiscal de Morelos, qué característica tenía? ¡Encubridor de feminicidios!”, lanzó. La denunciante, Nidia Fabiola Blanco Fernández, fue invisibilizada por la primera mujer presidenta que ha tenido este país y que durante su toma de protesta aseguró que, con ella, llegaban todas.
Para la científica, la acusación fue hecha por el exfiscal de Morelos, Uriel Carmona, uno de los adversarios políticos de su movimiento “transformador”, cuya lucha política entre ellos se intensificó en su campaña de 2024 y no precisamente por la familiar del político, acusado, además, de desfalcar las arcas del estado que mal gobernó y de tener vínculos con miembros del crimen organizado.
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