Lapsus presidencial delata la patraña
Disfrazado de “voluntad popular”, un verdadero “golpe de Estado técnico” se consumará el domingo con la elección “popular” de jueces, magistrados y ministros.
Con una morenista en el Ejecutivo e ilegales mayorías en el Legislativo, el obradorato se apoderará del Poder Judicial poniéndole fin a la división de poderes.
Tan descarada concentración del poder no se les ocurrió a los dictadores Antonio López de Santa Anna, Porfirio Díaz o Victoriano Huerta, mucho menos a Montesquieu con su teoría de la separación de poderes para limitar el uso arbitrario del poder y salvaguardar la libertad y los derechos de la ciudadanía.
En vísperas del mayor descalabro nacional desde la pérdida de territorio, sobra detallar las ilegalidades en que está montada la elección aprobada por una abusiva sobrerrepresentación del oficialismo en San Lázaro y la compra de votos en el Senado a cambio de desactivar órdenes de aprehensión y solicitudes de extradición, mezclada con improvisaciones, dislates y contradicciones en la confección de leyes.
La tragedia es como un linchamiento tumultuario sin que alguien se anime a intentar impedir un asesinato.
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