Señorío Tlaxcalteca… El intento fallido de Lorena por extinguir el
La “pausa” que el gobierno de México mantiene en sus relaciones con España escala de manera rápida a convertirse en un posible “rompimiento”, a pesar de que el futuro canciller mexicano, Juan Ramón de la Fuente, tenía entre sus prioridades recuperar la buena relación. En ese mismo dilema debe estar el próximo secretario de Economía, Marcelo Ebrard, quien aspiraba a consolidar al país europeo como el segundo mayor inversionista de México.
El 21 de junio pasado, en una entrevista para mi programa Noticias de la Mañana, en El Heraldo de México, Juan Ramón de la Fuente relató que la Presidenta electa, Claudia Sheinbaum, recibió más de 40 llamadas de felicitaciones de jefes de Estado y que la comunicación con el presidente Pedro Sánchez fue “larga y cordial, ya que hay una relación histórica con España”. El designado secretario de Relaciones Exteriores agregó que “en la diplomacia, el diálogo es el gran instrumento”.
“Hay que entender que a veces las relaciones internacionales pasan por momentos de tensión”, me dijo De la Fuente, para después confirmar que mejorar las relaciones con España era una prioridad.
Ahora, con el exabrupto por la “no invitación” del Rey Felipe XV a la toma de protesta de Sheinbaum y el mensaje de Pedro Sánchez sobre la decisión “inexplicable” e “inaceptable” del gobierno mexicano, quedó claro que, como en otros muchos temas y decisiones, la próxima Presidenta de la República tuvo que recular; en este caso ante uno de los estigmas ideológicos más profundos de Andrés Manuel López Obrador y de su esposa Beatriz Gutiérrez Müller.
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