Prepararse para lo que viene
Opinión de
Según avanzan las horas, la administración de la presidenta Claudia Sheinbaum recibe más información de inteligencia, nacional e internacional, sobre la incursión militar de Estados Unidos para el secuestro y posterior arresto del dictador venezolano Nicolás Maduro y de su esposa, Cilia Flores.
Esta información tendrá una influencia relevante sobre decisiones gubernamentales, en lo político, económico y diplomático. Hay previsiones de que se refleje, por ejemplo, en el escrutinio de la DEA sobre candidaturas a elecciones aquí en 2027, o con el bloqueo a figuras dominantes en la vida de Morena, que encabeza Luisa María Alcalde, lastrada desde ahora por las presiones del bloque más duro, sea en términos ideológicos, sea en la gama de intereses ligados al expresidente Andrés Manuel López Obrador.
En Palacio se sabe que la detención de Maduro y Flores (figura ella clave en el manejo petrolero y en las alianzas internacionales del chavismo) estuvo apoyada en una cadena de traiciones -civiles y militares-, cultivada por la CIA durante los meses previos en el primer círculo de confianza de la pareja presidencial. También, que la Casa Blanca puso todo en alerta en los días posteriores a la Navidad, cuando ya existía un seguimiento en tiempo real de cada movimiento del dictador. La orden del ataque surgió en las últimas horas del año, al estimarse mínimo el margen de error. El comando militar a cargo sabía que habría de toparse con la guardia personalísima de la pareja presidencial, integrada por cubanos, la que fue eliminada, de acuerdo con los reportes disponibles hasta ahora.
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