Salud: La exasperación de Claudia Sheinbaum
Opinión de
Durante dos reuniones privadas la semana pasada -lunes y martes-, la presidenta Sheinbaum hizo llover, aparentemente con una dureza no expresada hasta ahora en su administración, ásperos reclamos sobre las cabezas de funcionarios clave del sector salud.
Ello fue provocado por una cadena de rezagos e incompetencias que se expresa lo mismo en la malograda “mega” adquisición bianual de medicamentos, en la sombra de una extendida corrupción, en la lenta integración de los sistemas sanitarios de más de veinte estados en el IMSS Bienestar, o en el estancamiento de obras de nuevos nosocomios esenciales en los planes gubernamentales.
Como nueva jugadora fundamental en este escenario surgió Raquel Buenrostro, secretaria de Anticorrupción y Buen Gobierno, quien ordenó cancelar un tramo esencial de la recién celebrada -y preconizada cómo éxito- compra de medicinas y utensilios médicos.
Buenrostro Sánchez, figura cercana al expresidente López Obrador desde hace más de 20 años, protagonizó como la otrora poderosa oficial mayor de la Secretaría de Hacienda en el anterior gobierno, la primera -y finalmente fallida- convulsión en el sistema de compras de medicamentos. En ese proceso -y entre otros tropiezos-, fue señalada de proteger los intereses del controvertido empresario farmacéutico jalisciense Carlos Lomelí, actual senador por Morena. Existen versiones contradictorias sobre si la actual gestión de Buenrostro se sujeta a la directriz de Palacio o mantiene subordinación con el pasado.
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