Señorío Tlaxcalteca… La guerra intestina de Morena en Tlaxcala
La oposición mexicana debería estar prendida de los medios de comunicación de Estados Unidos. En ellos abundan los análisis sobre qué factores llevaron a que Donald Trump ganara la elección presidencial con márgenes muy superiores a los esperados.
Yo encuentro varios aprendizajes para una oposición mexicana que cada día parece más extraviada, más irrelevante, sin un plan de recomposición ni una ruta creíble hacia la recuperación del poder.
1.- Los datos vs. la gente. En Estados Unidos se dice que la campaña Demócrata se confió en que los datos macro mostraban grandes logros de gobierno, y se olvidaron de llegar a la gente con una narrativa que los convenciera de seguir con el mismo camino. En México, la oposición a Morena se confió en que las métricas eran brutalmente contundentes: 35 millones de personas sin servicios de salud, 30% de desabasto de medicinas, 200 mil asesinatos, 100 mil desaparecidos, 300 mil muertes que se pudieron haber evitado en la pandemia, una deuda de 7 billones. Prácticamente todos los indicadores muestran un deterioro del país en los seis años de López Obrador. Pero ante un presidente que todos los días repetía que esos indicadores eran mentira y un ejército de 20 mil servidores de la nación tocando puerta por puerta para contar la historia de los otros datos, la oposición se pasmó. Había que llegar a la gente, sacudirla, prenderla, hacerla sentir cosas. Y de eso se olvidaron. Por cierto, ya está pasando lo mismo en el breve sexenio de Sheinbaum.
La columna completa, aquí:
Tres lecciones para la oposición mexicana del triunfo de Trump