Sin duda que el siguiente texto será desagradable para muchos fanáticos de Palacio.
Sin duda otros tantos pretenderán justificar lo injustificable, frente a una realidad que resulta aplastante.
Y es que el presidente López Obrador, además de instituciones del Estado como los Servidores de la Nación, el INE y el Tribunal Electoral, no son más que vulgares criminales electorales que debieran estar presos, si en México siguiera vigente la Constitución.
En efecto, si en Palacio, en el INE y en el Tribunal Electoral respetaran la Carta Magna, la “señora presidenta” no sería más que una “presidenta espuria”, que violentó todas las leyes electorales y que llegó al poder de forma inconstitucional e ilegítima.
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