Señorío Tlaxcalteca… Armando Contreras no garantiza la imparcialidad
Señorío Tlaxcalteca… El resurgir del Tlaxcala bronco
Opinión de Martín Ruiz
Pareciera que los tlaxcaltecas están llegando a su límite y que cada vez están más convencidos de tomar la justicia en sus manos.
Ante la ola delictiva que se encuentra imparable, los ciudadanos y las ciudadanas están decididos a frenar los raptos de menores de edad, los robos, los actos de acoso y otros delitos más que sencillamente las fuerzas de seguridad no quieren ver o no quieren intervenir, salvo para rescatar a los probables infractores de la ley.
El secretario de Seguridad Ciudadana de Tlaxcala, Alberto Perea Marrufo, capitán de la Marina nacido en la Ciudad de México pero exportado del municipio de Othón P. Blanco de Quintana Roo donde se encargaba de la policía y del tránsito, empezó a descubrir el Tlaxcala bronco que había permanecido aletargado, pero que por lo últimos acontecimientos registrados la semana pasada empieza a despertar.
Y créame que ese rostro o comportamiento no le conviene ni lo debe provocar más no sólo el ineficiente Perea Marrufo, sino el morelense que se encarga de la Secretaría de Gobierno de Tlaxcala, Luis Antonio Ramírez Hernández, porque sólo falta un exceso o un error de la policía estatal a la hora de salvar a presuntos criminales que han enfrentado la posibilidad de ser linchados para que estalle un verdadero conflicto.
La semana pasada fue trágica para Tlaxcala. Inició el martes con la ejecución de un presunto abusador sexual de una menor que raptó a una niña de 10 años en la comunidad de San Miguel Xochitecatitla, perteneciente al municipio de Nativitas.
Unas horas después hubo otro intento de linchamiento en Zacatelco, donde los elementos de seguridad pudieron rescatar a tiempo a un presunto acosador de mujeres que fue retenido por vecinos de la Octava Cerrada de la 2 de Condesa Poniente, en la Segunda Sección del municipio de Zacatelco.
El viernes por la noche, habitantes del barrio de Tlaltepango del municipio de San Pablo del Monte, estuvieron a punto de quitarle la vida a varias personas que viajaban en una camioneta y que fueron acusadas de intentar secuestrar a una niña.
La llegada oportuna de elementos del Ejército Mexicano evitó la tragedia, pero la turba decidió quemar la unidad automotora de los presuntos secuestradores que fueron entregados a elementos de la policía estatal y municipal.
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