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El Bestiario: Tlaxcala: El fuego morenista que vino de adentro
Opinión de Edgar García Gallegos
En el ecosistema de la Cuarta Transformación, los incendios forestales parecen menos peligrosos que los incendios políticos. Porque mientras las llamas consumían el cerro de San Gabriel, en Atltzayanca, en el Congreso de Tlaxcala ardía algo más delicado: la obediencia partidista.
Y quien tiró el cerillo fue una de las suyas.
Anel Martínez Pérez, diputada de Morena y oriunda del municipio afectado, subió a tribuna como si la llamara el humo. No se contuvo: denunció, acusó, se indignó y —como en toda buena tragedia griega— terminó arremetiendo contra sus propios dioses. «El servicio público en este país está podrido por la corrupción», sentenció, soltando una bomba que no solo sacudió al Ejecutivo estatal, sino que hizo crujir la bancada de la 4T.
Pero el espectáculo tiene matices. Porque si bien es cierto que el Estado falló —y falló estrepitosamente—, también lo es que Martínez llegó al poder gracias a las mismas estructuras que hoy cuestiona. El sistema no le es ajeno. Al contrario: la vio nacer, la impulsó, la colocó. Entonces, ¿es rebeldía genuina o fuego amigo con cálculo electoral?
La diputada denunció descoordinación, omisiones, cifras maquilladas y negligencia institucional. Afirmó que el incendio fue advertido días antes, y que se ignoró la amenaza hasta que ya era demasiado tarde. Habló de más de 2 mil hectáreas devastadas —cuando el gobierno dijo 700— y de una ciudadanía que tuvo que subir al cerro con cubetas, mientras los funcionarios se escondían tras comunicados ambiguos.
«El fuego no apareció mágicamente… La pregunta es: ¿por qué no se actuó cuando era momento?», lanzó la legisladora, visiblemente molesta.
También acusó que se proporcionó información errónea a las autoridades superiores, lo cual agravó la situación. “No apruebo que funcionarios hayan minimizado el siniestro, ni que hayan engañado a sus superiores”, añadió. ¿Y esos “superiores”? ¿Se refería, acaso, a la gobernadora, lo cual hace más grave su acusación?
La diputada también denunció descoordinación entre dependencias: “Mientras el director de Protección Civil del Estado informaba una cosa, la realidad que vivían los brigadistas en el terreno era otra completamente distinta.”
¿Acaso la diputada no podría ser más enérgica y pedir desde tribuna a quien corresponda iniciar los procedimientos por el ecocidio registrado en su municipio? y no solo expresar “Todo aquel que quiera ocupar un cargo que se ponga a trabajar de verdad; de lo contrario, que renuncie”.
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