Señorío Tlaxcalteca… Armando Contreras no garantiza la imparcialidad
La consumación del berrinche
Opinión de
Este domingo se consagrará en las urnas el berrinche de Andrés Manuel López Obrador. La venganza del expresidente contra la Suprema Corte de Justicia, en su mente perversa, estrecha y absolutista, acabará con la República que dos generaciones conocieron y nos regresará a la era del partido hegemónico y autoritario una vez que se consuma en las urnas lo que desde septiembre ya era un hecho: un sistema de juzgadores electos por la voluntad popular, en un proceso ilegítimo desde un principio al ser aprobada su reforma judicial por una mayoría calificada ficticia, cuyo camino espurio hacia la transformación negativa de México marcará el final de la transición democrática que nunca llegó a consolidarse.
Dice la presidenta Claudia Sheinbaum que no habrá un Poder Judicial más democrático que aquel que emane de la voluntad popular. Qué otra cosa puede decir. Ella piensa como López Obrador, violador sistemático de la legalidad, sangre de su sangre política y que suele confundir el concepto de democracia, que busca un equilibrio de poderes, no el sometimiento de todos los poderes al Ejecutivo, que es lo que va a suceder. Su afirmación superficial, que nunca desarrolló como argumento, se cae como un castillo de papel. Nadie sabe si de entre las más de tres mil personas que se apuntaron al proceso saldrán buenos juzgadores, pero sí se sabe que la decisión del voto no dependerá de quién era la mejor o mejor capacitado, sino quién tenía el respaldo político y económico para llevar personas a las urnas.
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