¿Anular la elección judicial?
Las razones legales para una anulación abundarían: abrumadoras violaciones a la normatividad electoral; intrusión de partidos y facciones políticas de toda especie; candidaturas inelegibles o ligadas al crimen organizado…
Echar mano de las razones geopolíticas evitaría una ruptura con nuestros principales aliados. Las de política interna podrían aconsejar a la Presidenta no entregar el Poder Judicial y su rama electoral a facciones de la 4T contrapuestas a ella. Evitar un manotazo incluso en esta hora haría recordar el principio de que el poder, cuando no se usa, se puede volcar en contra de quien lo ostenta.
“He decidido no pelearme con Andrés por ninguna de sus reformas”, confió Sheinbaum Pardo a varios de sus colaboradores cercanos tras ser electa en junio de 2024, y también cuando en septiembre siguiente el expresidente López Obrador usó el último mes en el cargo para imponerle al Congreso aprobar su “Plan C”, que en materia del Poder Judicial supuso una revancha personal contra ministros, magistrados y jueces federales que obstaculizaron varios de sus programas más controvertidos.
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